• En eBay en donde se subastan pajillas de plástico de McDonald’s por precios simplemente extravagantes.

  • Un aproximado de 13 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos cada año.

  • El 76 por ciento de los consumidores espera que las marcas adquieran cierto nivel de compromiso ecológico.

Ante la preocupación del consumidor por el medio ambiente diversas marcas como Starbucks y McDonald’s han reajustado su estrategia para reducir el uso de plástico en el embalaje y utensilios dentro de sus establecimientos.

La relación del plástico, el impacto que tiene en el medio ambiente y las marcas ha tomado especial relevancia durante los últimos años, ante lo que parece ser una conciencia mucho más exigente del consumidor por marcas amigables con el medio ambiente.

De acuerdo con el Informe Estado del plástico 2018 de ONU Ambiente, un aproximado de 13 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos cada año. Este número es fácilmente relacionado a ciertas marcas, que de manera tóxica conviven con la fauna marina de los océanos y mares.

A esto se suma un estudio global de la consultora GfK apunta a que el 76 por ciento de los consumidores espera que las marcas adquieran cierto nivel de compromiso ecológico. De hecho, el 28 por ciento de los ciudadanos afirman que las marcas tienen la obligación moral de ser respetuosas con el medio ambiente.

La respuesta lógica que no gustó al consumidor

Ante el escenario, a mediados del año pasado marcas como McDonald’s decidieron retirar el uso de popotes en sus establecimiento y sustituirlos por pajillas fabricadas con materiales mucho más amigables con el medio ambiente como el cartón.

No obstante, este movimiento, que en primera instancia intentaba satisfacer una nueva demanda de los públicos meta, parece que no fue bien recibido y ahora la cadena de comida rápida protagoniza un curioso fenómeno que, para muchos, es una rebelión del consumidor ante la eliminación de los postes de plástico por parte de la cadena de los arcos dorados.

Diversos medios en Reino Unido han alertado sobre la aparición de anuncios de compra venta en eBay en donde se subastan pajillas de plástico de McDonald’s por precios simplemente extravagantes.

Por ejemplo, desde The Mirror informan de un usuario de eBay que intenta vender un popote de McDonald’s (en su envoltorio original) por cerca de mil libras (aproximadamente mil 118 dólares). A esto, se suma el reporte de The News de Portsmouth que habla de otro vendedor que ofrecía un paquete de 37 popotes con ofertas cercanas a las 520 libras (673 dólares), mientras que desde Daily Mail informan de popotes con precios desde van desde las 0.99 hasta 5 mil libras.

El consumidor irracional

Aunque todo esto parecía un chiste, en realidad los especialistas aseguran que se trata de una especie de “rebelión” del consumidor, que busca que los popotes eliminados regresen.

Las altas subastas por las pajillas que ahora mismo invaden sitios como eBay, a decir de The Mirror, son una manera de apoyar y motivar a que más gente firme una petición lanzada en internet -que ya ha sido firmada por más de 40 mil personas- para que McDonald’s traiga de vuelta sus emblemáticos popotes de plástico.

Más allá de los dilemas en contra y a favor del medio ambiente que el hecho pone sobre la mesa, lo que queda claro es la condición cada vez más irracional del consumidor.

Ahora las marcas se enfrentan a públicos meta con comportamientos mucho más compenso en donde intervienen diversos factores que pueden no tener una relación evidente con la elección, pero que ejercen una gran influencia.

Un reto en marketing

Así lo refiere un análisis elaborado por Neuromarketing.la, fuente que aclara que cuando se habla de irracionalidad no se debe de asociar con comportamientos aleatorios; de hecho, se trata de decisiones que pasan por un proceso lógico que las hace predecibles.

En una situación de peligro, por ejemplo, la primera reacción será escapar del problema. La decisión de huir no se toma desde un campo racional; se trata de una respuesta al instinto que es irracional. Sin embargo, es una decisión correcta, predecible y lógica.

Con esto en mente, las decisiones irracionales del consumidor no son absolutas, se construyen en función de las características del entorno en donde un detalle puede detonar una reacción distinta a la que se espera.

Desde la óptica del marketing, esto llena de bemoles un proceso de por si complejo. Aunque McDonald’s creyó que estaba satisfaciendo una nueva exigencia de sus consumidores, la realidad es que a los ojos de sus clientes el cambio se tradujo en una afectación a su experiencia de consumo, factor que al ser más cercano e inmediato eliminó el valor de la primera intención.

Sin duda, se trata de una situación que la marca deberá enfrentar con un pensamiento altamente estratégico, en donde una postura clara de la firma así como la visión de una estrategia integral sin esfuerzos aislados será clave.