• Varias celebridades de China, entre ella la protagonista del live-action de Mulan, se han pronunciado contra las protestas

  • Hong Kong también provocó un problema de marca para Versace, que tuvo que emitir una disculpa pública

  • Según la BBC, el conflicto entre la ciudad y el gobierno federal parte de la chocante relación política entre ambas poblaciones

El tipo de publicidad que aparece en redes sociales y otras plataformas digitales siempre ha sido un tema controversial. No solo hay preocupaciones sobre el contenido en el que aparecen los anuncios de las marcas. También es controversial qué mensajes se envían por estos canales y a qué públicos llegan. Por estos problemas, algunos anunciantes incluso están reconsiderando a dónde llevan sus presupuestos comerciales.

YouTube es la más reciente compañía que se ve involucrada en uno de estos problemas. De acuerdo con The Verge, varios usuarios están exigiendo a la plataforma de videos prohibir una serie de comerciales pagados por el China Central Television. Los anuncios en cuestión pintan las protestas en Hong Kong como un producto ilegítimo de influencia extranjera. La publicidad, así como el medio, está respaldada directamente por el gobierno federal del país asiático.

Cómo decidir el tipo de publicidad que puede ir en una plataforma

No es la primera vez que una plataforma digital se mete en problemas por los mensajes que permite en su sitio. Google generó gran controversia en mayo tras permitir que grupos anti-aborto se aprovecharan de su algoritmo para impulsar su agenda ideológica. Facebook, por su parte, también diseñó (y falló en implementar) un plan para detener la intervención extranjera en procesos electorales mediante estrategias de marketing.

Definir qué tipo de contenido y publicidad puede o no estar en las diferentes plataformas es un tema espinoso. Según Bloomberg, prohibir ciertos temas o agentes podría desembocar en una censura accidental. Por otro lado, The Atlantic apunta que algunas de las nuevas políticas de anuncios son demasiado severas. Además, como apuntan Venture Beat y Tech Radar, también tienden a afectar de forma desproporcionada a minorías y anunciantes de menor tamaño.

El problema de prohibir los mensajes engañosos del gobierno chino no es la acción en sí. Es que sienta un precedente para que otros agentes y compañías puedan exigir la eliminación de campañas y publicidad legítima en el futuro. El tema no es si deberían eliminarse o no los anuncios que desprestigian las protestas de Hong Kong. La cuestión es diseñar un proceso de análisis certero que proteja, de forma imparcial, la libertad de expresión de toda la industria.