Sergio Marchionne dejó una deuda en China que Fiat Chrysler ahora deberá saldar

FCA necesita vender más Jeeps en el gigantesco mercado chino para cumplir los objetivos de Sergio Marchionne. ¿Cómo hará? Es una cuenta pendiente que el fallecido CEO no pudo saldar.

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El año en que Sergio Marchionne asumió como máximo responsable de los destinos de Fiat, la marca italiana perdía más de 2 millones de dólares por día. Era 2004 y pocos creían que este casi desconocido empresario podría salvarla.

El tiempo pasó y Fiat no sólo está saneada, sino que en el camino adquirió a la estadounidense Chrysler, incluyendo a los míticos Jeep.

Marchionne estuvo 14 años al frente de Fiat Chrysler Automobiles (FCA). Fue hasta el pasado 27 de julio, cuando falleció luego de que se complicara una operación para extirparle un sarcoma invasivo.

Si bien todos recordarán su histórica presidencia, FCA y su nuevo CEO –Mike Manley– tienen una deuda que Marchionne no estaba pudiendo cumplir: vender más Jeeps en China.

Así es, por más esfuerzos que FCA ha hecho, en un contexto de expansión en la venta de autos en el gigante asiático (sólo en el primer semestre de este año, la venta de automóviles creció un 5 por ciento), la venta de los SUV estadounidenses se está cayendo.

Eso desencadenó una baja del 16 por ciento en las acciones de la compañía, ya que los inversores dudan si Jeep podrá recuperarse.

¿Por qué es tan importante?

Si bien Marchionne le entregó a Manley una compañía saludable financieramente, que está en camino de reportar ganancias récord en 2018, el objetivo de Fiat de duplicar las ganancias en los próximos cinco años descansa directamente en un objetivo: el crecimiento de Jeep en el mercado automotriz más grande del mundo: China. Y eso no está sucediendo.

“Marchionne llevó la marca Jeep a China y aumentó la producción local, lo que fue un gran logro”, le dijo a Bloomberg Wang Rongzhen, gerente de una concesionaria en la provincia central de Shaanxi. “Pero después de eso, FCA no le está prestando suficiente atención”.

La estrategia de Manley, según Bloomberg, será “reposicionar la marca con la fabricación de SUV diseñados para los gustos locales, con una mejor eficiencia de combustible, motores eléctricos y características de conducción autónoma”. El alto consumo de combustible de los Jeep es uno de los mayores problemas para los chinos.


Jeep planea agregar ocho modelos en los próximos cinco años, más un noveno diseñado específicamente para China. De este total, cuatro funcionarán con baterías, para ayudar a Fiat a no perder terreno con Daimler, Ford y Volkswagen, todos los cuales tienen empresas conjuntas de vehículos eléctricos en el país.

El desarrollo de vehículos eléctricos es crucial si quiere FCA crecer, ya que China apunta a aumentar las ventas de este tipo de autos hasta los 7 millones de unidades en 2025 (desde los 777.000 en 2017). Para eso, lanzó subsidios para consumidores y planes de pago para fabricantes.

Manley sabe de todo esto, de hecho, llegó a CEO de FCA desde su anterior puesto de director de Jeep. “Tomará el resto del año ver el progreso, pero la buena noticia es que creo que sabemos de los problemas en China”, dijo en una conferencia el 25 de julio.

Este análisis de Bloomberg es interesante: uno de los problemas de Jeep en China es que los consumidores ven a la marca como un exótico productor estadounidense de transporte todoterreno, no como un fabricante de autos para habitantes de la ciudad que necesita un servicio eficiente y poco consumo de combustible. Aunque la palabra “Jeep” es en gran parte sinónimo de SUV en China, y que la empresa vende muchas camisetas y bolsos con el logotipo de Jeep, los compradores chinos no están dispuestos a pagar demasiado por vehículos que son más caros que las marcas alemanas y las ofertas japonesas y coreanas.