Rappi en dilemas por presunto asaltante disfrazado de repartidor que murió en balacera en Polanco

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Captura de video.

Cuando llegaron a nuestras vidas, Rappi, Postmates o Uber Eats resolvieron un gran problema para el consumo de alimentos. Las líneas saturadas de los restaurantes dejaron de ser un problema y las apps llegaron para quedarse.

Resolvieron este tema mediante el uso de sus aplicación para dispositivos móviles, con las cuales pusieron a disposición del comensal una gran diversidad de menús y opciones en distintos restaurantes en una sola plataforma digital, además de la posibilidad de dar seguimiento al pedido, reduciendo la ansiedad por tenerlo en las manos.

El servicio no es caro y ofrece una solución bastante buena sobre todo para ciudades con tráfico, como es el caso de la Ciudad de México.

Rappi rápidamente se colocó como una de las principales opciones, pero hoy el panorama no es tan positivo, pues se desveló el nuevo modus operandi de la delincuencia en la CDMX.

La violencia afecta a las marcas de diferentes formas, apenas hablábamos ayer de Grin, que se retiró porque se robaban sus patines y que ayer retornó operaciones en Polanco, donde considera que están más seguros.

Sin embargo, hoy Rappi da muestra de que la seguridad no es una cuestión de zonas. El nuevo modo de operar consiste en disfrazarse de repartidores de Rappi para asaltar a los habitantes de la capital mexicana.

Una balacera en Polanco detonó el tema en redes sociales, el supuesto repartidor de comida rápida resultó muerto sobre la calle Edgar Allan Poe, esquina con Avenida Ejército Nacional, de acuerdo con el reportero Carlos Jiménez.

En total eran dos ladrones quienes fingían ser repartidores de Rappi, pero uno de ellos logró huir, dejando tirado en la banqueta a su cómplice.

Elementos de la secretaría de seguridad ciudadana y servicios periciales hicieron el levantamiento del cuerpo del hombre, de entre 22 y 30 años de edad.

Exigencias que pueden ser determinantes

La marca aparece en todas las publicaciones referentes al caso, lo que la coloca muy mal parada porque algunos exigen que sus procesos sean mucho más cuidadosos al elegir a quienes ofertan sus servicios desde la app, para asegurar la integridad de los clientes.

Así comenzó una crisis para aplicaciones de transporte como Uber o Cabify, que al dejar mucho más ligera la selección de sus conductores, dio apertura para el incremento de casos de violencia que terminaron por afectar su reputación de marca, sus arcas y que sobre todo, están relacionados con la muerte de personas.

Las compañías tienen una enorme responsabilidad por sus consumidores, deben tener procesos selectivos cuidadosos, detallados y seguros para evitar estos casos que golpean definitivamente a sus consumidores y a la propia marca.