Suscríbete a Merca2.0. Haz clic aquí

estrategias lealtad
Alejandro Gonzalez Saul

¿Qué tan racionales somos?

Tradicionalmente, los economistas y los especialistas en marketing perciben a los consumidores como actores racionales.

De acuerdo con un documento escrito por McKinsey, existe una sencillez atractiva en la noción de que los consumidores elegimos lo que más preferimos, que somos tomadores de decisiones lógicas con abundante tiempo y una visión completa de los factores que determinan las elecciones que hacemos. Pero la toma de decisiones no la desarrollamos como un juego de Pac-Man: digestión sistemática de granos de información que nos conducen hacia el camino de la elección óptima. Hay una gran cantidad de factores, muchos de ellos completamente ajenos al tema central que se está considerando, y que pueden ejercer influencias poderosas en la elección y el consumo.

En el mundo acelerado de hoy, donde abundan las opciones y la sobrecarga de información es lo normal, comprender cómo los consumidores tomamos decisiones de compra es crucial para las empresas. ¿Somos los consumidores tomadores de decisiones racionales, impulsados ​​únicamente por la lógica y la razón, o las emociones y los factores irracionales juegan un papel importante? Resulta fascinante profundizar en los intrincados procesos mentales detrás de la toma de decisiones del consumidor, arrojando luz sobre los aspectos racionales e irracionales que dan forma a nuestras elecciones.

La perspectiva racional:

Tradicionalmente, los economistas y los especialistas en marketing perciben a los consumidores como actores racionales que sopesamos cuidadosamente los costos y beneficios antes de realizar una compra. Este modelo de “consumidor racional” asume que los individuos poseemos información perfecta, tenemos preferencias bien definidas y nos esforzamos por maximizar la utilidad. Si bien esta perspectiva tiene sus méritos, simplifica demasiado la complejidad de la toma de decisiones humanas.

Factores que influyen en la toma de decisiones racionales:

  1. Información: los consumidores racionales confían en gran medida en información precisa y completa. Realizan investigaciones exhaustivas, comparan precios, leen reseñas y consideran las especificaciones del producto. Cuanto más informados estén, mejor preparados se sentirán para tomar una decisión racional.
  2. Análisis de costo-beneficio: la toma de decisiones racional implica una evaluación meticulosa de las compensaciones. Los consumidores sopesan los beneficios percibidos frente al costo monetario, asegurándose de que la opción elegida ofrezca el mayor valor por su inversión.
  3. Razonamiento lógico: los consumidores racionales emplean el razonamiento lógico para analizar y sintetizar información. Consideran los pros y los contras, sopesan las pruebas y toman decisiones basadas en un buen juicio.

El papel de la irracionalidad:

Si bien la racionalidad es un aspecto vital de la toma de decisiones, sería negligente ignorar la poderosa influencia de las emociones, las presiones sociales y los sesgos cognitivos que a menudo influyen en las elecciones de los consumidores.

  1. Atractivo emocional: las emociones juegan un papel importante en la toma de decisiones, lo que lleva a los consumidores a priorizar cómo los hace sentir un producto o servicio. Las marcas que aprovechan con éxito las emociones de los consumidores pueden crear conexiones y lealtad duraderas.
  2. Prueba social: los consumidores están influenciados por las elecciones y comportamientos de los demás. La prueba social, como críticas positivas, avales o recomendaciones de amigos y personas, puede tener un gran impacto en la toma de decisiones, incluso si se desvía de la racionalidad.
  3. Sesgos cognitivos: la toma de decisiones humana es susceptible a los sesgos cognitivos, que son atajos mentales que pueden conducir a elecciones irracionales. El sesgo de confirmación, por ejemplo, nos hace buscar información que confirme nuestras creencias existentes, potencialmente ignorando la evidencia contraria.

Para comprender verdaderamente el proceso de toma de decisiones, es esencial reconocer que los consumidores a menudo navegamos por un espectro complejo entre la racionalidad y la irracionalidad. La interacción entre el razonamiento lógico y los factores emocionales da forma a nuestras elecciones, haciéndolas únicas y personales.

El proceso de toma de decisiones del consumidor es una interacción fascinante entre la racionalidad y la irracionalidad. Si bien los factores racionales como la información, el análisis y el razonamiento lógico juegan un papel fundamental, las emociones, las influencias sociales y los sesgos cognitivos también dejan su huella indeleble. Reconocer este intrincado baile puede empoderar a las empresas para conectarse con los consumidores en un nivel más profundo y, en última instancia, cultivar la confianza, la lealtad y la satisfacción. Como consumidores, reconocer nuestros propios patrones de toma de decisiones nos ayuda a navegar el complejo mercado con mayor conciencia y tomar decisiones que realmente resuenen con nuestros valores y aspiraciones.

Ahora lee

Los Simpson dan vida a Benito Juárez en el billete de 500 pesos; así luce

 

iPhone 14 rompe récords y se convierte en el más vendido

 

Viral en Instagram: madre paga concierto de Grupo Firme en vez de pagar colegiatura

Suscríbete al contenido premium de Merca2.0

De Madrid a la Ciudad de México, la fuente más confiable de estrategias de mercadotecnia a nivel global. Una mirada a las estrategias de las grandes marcas y las tendencias del consumidor.

Más de 150,000 mercadólogos inscritos en nuestros boletín de noticias diarias.

Premium

Populares

Únete a más de 150,000 lectores

Regístrate a nuestro newsletter en la siguiente forma y recibe a primera hora las noticias más importantes de mercadotecnia, publicidad y medios en tu correo.

Más de Merca2.0

Artículos relacionados

You don't have credit card details available. You will be redirected to update payment method page. Click OK to continue.