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¿Prince y la mercadotecnia?

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El soul, el funk, el rock y el pop han perdido a uno de sus más importantes representantes de los últimos años. Un icono de la cultura pop ha muerto, por lo que es prácticamente obligado mencionarlo e imposible no relacionarlo con la mercadotecnia y reconocerlo como un producto cultural contemporáneo que tuvo éxito por ser extremadamente talentoso en su música e inteligente en su comercialización.

@morawar

El soul, el funk, el rock y el pop han perdido a uno de sus más importantes representantes de los últimos años. Un icono de la cultura pop ha muerto, por lo que es prácticamente obligado mencionarlo e imposible no relacionarlo con la mercadotecnia y reconocerlo como un producto cultural contemporáneo que tuvo éxito por ser extremadamente talentoso en su música e inteligente en su comercialización.

Prince ha muerto y deja su música (que no los derechos, ¿eh?) a muchos fans a nivel internacional. Pero también deja lecciones a tomar en cuenta para los que estamos en el mundo de la mercadotecnia y la publicidad y que fueron las razones que sostuvieron su éxito a nivel de difusión e imagen:

1.- Un tema base del éxito en su comunicación: fue un artista innovador, pionero en su forma de vestir e interpretar sus canciones. ¿Su competencia? Nadie. Puros seguidores.

2.- Nace como Prince Rogers Nelson. Luego es Prince. Después cambia a un símbolo impronunciable que le llamaron “Love Symbol No. 2”. Le llamaron “TAFKAP” , “The Artist Formerly Known as Prince” o simplemente “The Artist”. Después de todos estos cambios de nombre no se mostró como alguien diferente. Seguía siendo el mismo músico talentoso. Cambia su nombre, pero no la calidad del “producto”. Cualquier nombre que se ponía tenía IDENTIDAD:

3.- En 1992 logra un contrato con Warner por 108 millones de dólares, superando a Michael Jackson y Madonna. Resultado por ser minucioso en su trabajo, en sus composiciones, con conocimiento para tocar todos los instrumentos que intervenían en sus álbumes, con un estudio de grabación propio, cuidadoso de su vestuario, coreografías y en la elección de los músicos que le acompañaban. O sea, sabía su negocio y no lo dejaba en manos de improvisados.

4.- Éxito en ventas: casi 40 millones de discos en EEUU y 100 millones a nivel mundial.

5.- Creó comunidades específicas de “consumidores” y sabía como llegar a ellos: construyó una audiencia blanca y afroamericana a partir de estrategias efectivas de mercadotecnia. Sabía que podía satisfacer al mismo tiempo al público que ya tenía cautivo (afroamericano) tocando junto con grupos como Cameo y Parliament Funkadelic y presentándose en lugares populares de New Wave, visitados en su mayoría por el público anglosajón.

6.- Retó a servicios de música en streaming como el de Apple y Spotify al sacar su catálogo completo de estos sitios. Era selectivo y su público lo siguió. Alta fidelidad de marca.

7.- Como otros artistas después de su muerte, sigue vendiendo. Tres de sus canciones (“Purple Rain”, Litle Red Corvette” y “When Doves cry”) subieron al 7º, 9º y 10º lugar en ventas en iTunes. Cuatro de sus álbumes (“The Very Best of Prince”, “Purple Rain” y “The Hits/The B Sides” y “1999”) ya son 1º, 2º, 3º y 8º lugar en la misma plataforma.

8.- Pionero en usar la tecnología a su favor. Uno de los primeros músicos en tener su propio videojuego y en lanzar su propio website exclusivo para sus fans, que les permitía acceso a colecciones privadas de canciones y les daba oportunidades únicas en la compra de boletos para sus conciertos y accesos especiales para Meet and Greet. Hacía que sus fans se sintieran especiales. (Buena atención al cliente).

9.- Llamó la atención en el 2006 al sacar su disco Planet Earth. La distribución del disco fue diferente y rompió con los moldes tradicionales de las disqueras, ya que fue regalado con el periódico The Mail on Sunday o con las entradas de los 21 conciertos que ofreció en Londres, siendo repartidas de este modo tres millones de copias.

Me despido con una frase de Prince. Esta es la última y décima lección:

“A la gente lo que le importa es que le paguen. Ellos intentan hacer lo que la audiencia quiere que hagan. Yo prefiero darle al público lo que ellos necesitan, no lo que ellos piden” (Entrevista con el L.A. Times . 1982).

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