Por un 2020 sin crisis en los medios de comunicación

Los recortes de personal ocurridos este año en medios como Expansión, El Financiero Bloomberg, Grupo Imagen, The New York Times (en su división para México), Televisa, Huffington Post o Buzzfeed dejan claro que algo anda mal en el gremio periodístico.

Empecemos por decir que las nuevas políticas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador han afectado directamente al negocio de la información.

La decisión del presidente de recortar publicidad del gobierno federal a los medios cimbró el esquema con el que históricamente se han conducido la mayoría de los consorcios de la información; uno bastante obsoleto en el que se depende en exceso de los ingresos de la administración pública.

Y es que ningún medio ya puede depender del gobierno. En México, la mayoría de los periódicos, por ejemplo, no vive de sus ventas, sino de la publicidad que obtiene de la iniciativa privada y del gobierno. Y cuando este último es su principal fuente de ingresos, es ahí donde surgen los problemas y los recortes indiscriminados que, al final, acaban por afectar al eslabón más desprotegido de la cadena laboral: el trabajador.

Lamentablemente, no se cuenta con una estadística precisa de cuántos despidos hubo en el gremio durante 2019, aunque podrían contabilizarse en cientos, según se ha documentado en la iniciativa digital #TenemosQueHablar (@medios_hablemos), en la que se denuncian en Twitter los abusos laborales cometidos contra periodistas, que van desde liquidaciones indignas hasta despidos injustificados, pasando por quincenas retrasadas o falta de seguridad social. La precariedad laboral también es una forma de violencia.

Si a toda esta situación se le suma que en algún momento alguien cometió el error de regalar la información en Internet, el asunto se vuelve más complicado. Actualmente, Reforma es el único medio que cobra por consultar su sitio web. Sin embargo, esto tampoco quiere decir que el periodismo digital sea negocio; lo vimos con el cierre de espacios como México.com o Buzzfeed, que apostaron todo su arsenal al consumo de noticias en Internet y fracasaron.

En su libro No hemos entendido nada (Debate, 2019), el periodista Diego Salazar apunta algunas de las grandes debilidades de los medios de comunicación en el mundo. Y una de ellas es, justamente, que los medios digitales no han podido sobrevivir porque la publicidad se paga muy mal en comparación con una plataforma impresa. Lo de hoy, dice, son las redes sociales. Facebook cobra millones por posicionar una noticia o por pautar algún producto informativo. Un medio, desgraciadamente, no puede hacer lo mismo. El autor sostiene que Facebook ha modificado nuestros hábitos de consumo de información. Y, de cierto modo, señala a la empresa de Zuckerberg como una de las principales razones de la grave crisis que enfrentan los medios a nivel mundial.

Esperemos que en México la crisis de medios no se agrave para 2020. Las cosas no pintan muy bien para el sector si se toma en cuenta que AMLO ha sido visiblemente intolerante con diarios como Reforma, al que amedrenta verbalmente sin empacho alguno.

Hoy, más que nunca, necesitamos periodistas que nos brinden versiones alternas a la realidad oficialista. Versiones que no sean las que provienen de la 4T. Para ello, necesitamos medios sólidos e independientes, sin precariedades laborales para que los comunicadores puedan hacer su trabajo, absolutamente necesario para cualquier democracia.

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