• En el último trimestre de 2018, Huawei vendió 260 mil servidores de internet a escala internacional

  • Durante ese mismo año, la telecom vendió 206 millones de smartphones en el mundo

  • Según Statista, el mercado más valioso de la tecnológica es todavía su país de origen, China

Huawei ha sido el rostro más visible de la guerra comercial entre Estados Unidos (EEUU) y China. Por su inclusión en la lista negra de la administración de Trump, sus ventas registraron una caída de 30 por ciento a finales de mayo. Sus ambiciones de 5G se han visto retrasadas por la “traición” de compañías que solían ser sus aliadas. Y otras tecnológicas que tenían una relación comercial con la marca han empezado a declararle la guerra de varias formas.

Los problemas de la compañía, sin embargo, ahora tienen repercusiones más profundas. Según Reuters, varias tecnológicas han ordenado a sus colaboradores suspender cualquier comunicación o relación con expertos o técnicos empleados por Huawei. Fuentes citadas por la agencia reafirman que entre las compañías que han establecido esta política están Intel, Qualcomm, Interdigital Wireless y LG Uplus. Lo anterior aplica específicamente en conversaciones informales.

Uno de los puntos de mayor tensión es el desarrollo de la tecnología 5G. Empleados de tecnológicas de todo el mundo, entre ellas Huawei, se reúnen regularmente para discutir estándares y buenas prácticas. En dichas reuniones, los expertos suelen reunirse a título propio, sin representar formalmente a sus respectivas compañías. Cabe destacar que la lista negra de EEUU no prohíbe este tipo de reuniones. Solo restringe hacer negocio sin aprobación federal.

Temor legal y aislamiento a Huawei

El conflicto entre China y EEUU no solo afecta a la telecom. El gobierno asiático también mostró preocupación ante el aislamiento que promueve Trump contra su país. El sábado se dio a conocer que firmas tecnológicas fueron convocadas a Beijing, entre ellas Microsoft, para animarlas a no seguir las órdenes de Washington. Y mientras expertos apuntan que el ataque a Huawei podría herir la seguridad nacional, otros sectores también empiezan a estar en riesgo.

Tampoco es la primera vez que agentes privados u organizaciones privadas tratan de limitar la interacción técnica o académica entre expertos de EEUU y Huawei. El Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) había prohibido a colaboradores de la telecom china editar o revisar publicaciones en su organización. La semana pasada, se levantaron las restricciones. Entonces se dijo que el movimiento solo fue un esfuerzo para evitar repercusiones legales.

Y parece que la “prohibición” de colaboración informal entre tecnológicas de EEUU y de Huawei tiene tintes muy similares. LG Uplus dijo a Reuters que la iniciativa era voluntaria. Apuntó que, aunque la política no estaba formalmente implementada, se aconseja a su personal limitar sus conversaciones con la telecom china. La única excepción son operaciones de rutina, como la instalación de equipo o temas de mantenimiento de infraestructura.

La problemática es que, como la lista negra de EEUU es legalmente vinculante, ninguna tecnológica quiere arriesgarse a una multa o litigio formal con la administración de Trump. Así que Huawei está experimentando dos tipos de aislamiento simultáneamente. Por una parte, sus antiguas aliadas la han dejado sin suministros, tecnología y asociaciones, lo que limita su capacidad operativa. Pero el temor legal también la deja incomunicada del resto del mundo.

Si de por sí la situación de Huawei es mala, ahora es peor. Sin retroalimentación informal externa, aliados ni recursos, la marca necesitará tiempo y dinero para reestructurar su negocio.  Pero mientras tanto podría perder el liderazgo que estaba ganando a escala internacional.

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