• Aunque se conoce el nuevo plan de Trump para la guerra comercial, no se espera una implementación inminente

  • Se estima que unas 156 compañías de China están listadas en el mercado bursátil americano

  • Entre ellas se cuentan 11 firmas de propiedad estatal, en conjunto valuadas por 1.2 billones de dólares

Uno de los conflictos más importantes a escala internacional es la guerra comercial que sostienen Estados Unidos (EEUU) y China. Las rencillas entre ambas naciones han escalado significativamente en el transcurso de los últimos meses. Por supuesto, no solo afecta el desempeño económico de sus respectivos gobiernos. Asimismo, también tiene consecuencias importantes tanto para las empresas de actividad local como aquellas con impacto global.

Múltiples expertos y organizaciones han advertido que una guerra comercial continuada entre ambas potencias puede tener graves consecuencias para todos los involucrados. De acuerdo con expertos citados por el Wilson Center, EEUU no puede dejar de comprar miles de millones de dólares (mdd) de China, incluso si incrementa sus exportaciones radicalmente. Por otro lado, IHS Markit reafirma que, a lo largo del mundo, todas las economías se han reducido.

Así pues, ha quedado cada vez más claro que la relación bilateral entre China y EEUU no solo tiene un delicado equilibrio que, si se perturba, puede herir a ambos bandos. Además, dada la relevancia de ambos agentes para la economía internacional, cualquier efecto que los rivales sufran también se expresará para el resto de la economía global. Con estas condiciones, se podría pensar que las agresiones entre ambas potencias pararían en algún momento pronto.

Otro ataque en la guerra comercial

Pero es claro que el momento todavía no ha llegado. De acuerdo con Reuters, EEUU de hecho tendría pensado redoblar su ataque en contra de China y sus compañías. Específicamente, la administración de Donald Trump tiene pensado retirar a las marcas asiáticas del mercado bursátil norteamericano. Dos fuentes relacionadas con la iniciativa señalan que el proyecto se dio a conocer el viernes. Éste respondería a los crecientes temores de seguridad nacional.

En apariencia, EEUU quiere evitar que las compañías de China reciban inversión de agentes americanos. De esta manera, se podría reducir cualquier actividad maliciosa que estas marcas podrían estar realizando a nombre del gobierno de Pekín. La noticia tuvo un efecto negativo en las acciones de compañías como Alibaba y Baidu. Ambas se desplomaron en más de un cinco por ciento solo horas después de darse a conocer el presunto plan del gobierno de Trump.

¡A las marcas no!

No es la primera vez que EEUU se moviliza contra las compañías de China para avanzar en la guerra comercial. En mayo, el gobierno de Pekín publicó una lista negra de empresas que verían limitada su capacidad para comerciar en el país asiático, en respuesta a un listado similar de Trump. La grave situación en la que se encuentra Huawei fue, gran medida, causada por las acciones de Washington. En su momento, incluso se consideró emplear al Pentágono.

¿Por qué EEUU cree que esta medida podría beneficiarle en la guerra comercial? A través del mercado bursátil, las compañías pueden acceder a recursos financieros necesarios para llevar a cabo proyectos productivos. Si Trump cierra el paso a este flujo de dinero, las marcas de China verían, de forma radical e inmediata, limitada su capacidad para competir. En teoría, esto podría ayudar a los emprendimientos americanos a superar a sus homólogos asiáticos.

Sin embargo, EEUU no está considerando que el mercado bursátil está muy integrado. Al cerrar el acceso a este tipo de financiamiento, no solo afectaría a las marcas de China en la guerra comercial. También sus mismos ciudadanos y empresas utilizan estas herramientas para expandir su patrimonio. Al cerrar esta posibilidad a las compañías de Asia, también les quita a sus ciudadanos la posibilidad de poner su dinero en proyectos provechosos.

Y como no se puede forzarlos a invertir en compañías nacionales, bien se podría estar ocasionando una ralentización de la economía de EEUU, para empeorar la guerra comercial.

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