Son diversos países los que están implementando protocolos para volver a abrir sus economías y flexibilizar las medidas de mitigación del coronavirus en busca de entrar a la llamada ‘nueva normalidad’. Sin embargo, el nuevo incremento de casos en varias regiones ha motivado que muchas empresas tomen medidas para evitar exponer a sus trabajadores y clientes, el caso de McDonald’s.

La cadena de los arcos dorados anunció en la semana que tomó la decisión de pausar sus planes de reapertura en Estados Unidos por al menos 21 días más, esto debido al repunte de casos positivos a COVID-19 que se han registrado en ese país.

“Nuestra resistencia se pondrá a prueba nuevamente”, explicaron en una carta a los franquiciatarios por parte del presidente de McDonald’s en Estados Unidos, Joe Erlinger, y Mark Salebra, jefe de la Alianza Nacional de Liderazgo de Franquiciatarios, de acuerdo con The Wall Street Journal.

Decisión difícil, pero importante

A mediados de junio, McDonald’s había revelado que veía recuperación en las ventas de sus establecimientos en distintos mercados, destacando lo que sucedía e Estados Unidos a medida que iban reabriendo sus restaurantes.

Sin embargo, se sabía que la mesura debía dominar ante estos signos pues no había garantía que esto se mantendría. Y así sucedió con la marca de hamburguesas, aunque al ver su decisión, se debe destacar un factor que está mostrando la compañía estadounidense y que debe ser emulado por todo tipo de negocio en esta ‘nueva normalidad’.

Al respecto, Bill Murphy Jr., fundador de Understandably.com, señala en un artículo en Inc., que de la decisión de posponer al menos tres semanas la reapertura de unos 2 mil 200 restaurantes de McDonald’s en el mercado estadounidense se debe destacar la cualidad de la felxibilidad del negocio.

En sus argumentos expone la veteranía que tiene la marca en el drive-through para ofrecer una gran experiencia al cliente, elemento que se ha vuelto fundamental en los meses de distanciamiento social y que han emulado muchas marcas, tanto pequeños establecimientos como grandes corporaciones tanto del sector restaurantero como de otros segmentos del retail.

En ese sentido, destaca que la flexibilidad del negocio es clave, debido a que en este momento, el proceso de hacer y revisar planes es esencial, sobre todo si se tiene que detener un proceso como el de reapertura de establecimientos.

Aunado a ello, subraya el hecho de que los clientes entienden que los negocios se adapten a las condiciones, por lo que las marcas deben contar en su estrategia un plan de “reenfoque a largo plazo en la eficiencia del proceso”.

Visión compartida

El especialista peone en la mirilla un factor que comparten algunas otras marcas y otros analistas. A lo largo de estas semanas hemos visto como Apple y Starbucks han tenido que apelar a este mismo factor de la flexibilidad del negocio a medida que retrasaron la apertura o tuvieron que volver a cerrar establecimientos.

En ambos casos, han propuesto soluciones para no dejar de atender a sus clientes. Esto es algo que comparte el CEO de Walmart, Doug McMillon, quien recientemente expuso su perspectiva en relación a cómo se transformará el retail con la ‘nueva normalidad’

De cuerdo con el ejecutivo, identificaron claramente que la corporación debe mantener una estructura dinámica ahora con la recuperación de espacios dentro de sus tiendas y de la vida corporativa, es decir, serán flexibles con ciertas áreas o puestos que puedan desempeñarse a distancia, pero saben que hay otras en las que se requiere regresar a los espacios tradicionales.

Algo que comparte Alejandro Romero, CEO para las Américas de Llorente y Cuenca, quien en una reciente entrevista abordó el futuro y cómo es que las marcas deben estar preparándose para poder responder a las necesidades del consumidor post-coronavirus.

Para el especialista, la flexibilidad en la estrategia es uno de los puntos clave que deben tener las empresas; además, subraya que en esta crisis también se ha demostrado que aquellas compañías que tienen un modelo de talent engagement, en donde los colaboradores se convierten en un embajador de la organización y que le ponen voz a aquellas cosas que emprende la firma.

En ese sentido, Murphy expone que “vale la pena aprovechar esta oportunidad para hacer preguntas similares sobre su negocio, incluso si se encuentra en una industria completamente diferente”, y deja una pregunta abierta: “¿Qué pequeños cambios en sus procesos podrían aumentar la eficiencia?”, algo que deben responder todas las marcas en esta nueva normalidad.

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