Nasdaq le ha dado la bienvenida al más reciente miembro de su familia. Lyft finalmente ha debutado en el mundo de la bolsa y su llegada no podría ser más contundente. Al inicio de su Oferta Pública Inicial (IPO), la compañía de viajes fijó el precio de sus acciones en 72 dólares por título. El valor no solo era el máximo esperado para el lanzamiento de la compañía. Además, de acuerdo con The Washington Post, el valor de sus títulos se disparó 20 por ciento.

Con una apertura en 87.24 dólares por acción, Lyft está en camino a ser la IPO más valiosa de toda la historia. De acuerdo con Statista, a enero de este año, el anterior poseedor de este título era Alibaba Group Holding. Cuando salió a la bolsa en septiembre de 2014, la compañía recaudó aproximadamente 21 mil 770 millones de dólares (mmdd). Al precio actual que se venden los títulos de la rival de Uber, podría alcanzar un valor cercano a los 30 mmdd.

Pero la salida a la bolsa de Lyft no ha estado libre de controversias. Y de hecho, presenta un porvenir algo oscuro para futuras IPOs. A lo largo del día, numerosas preocupaciones se han levantado en el caso de la compañía de viajes. Los transportistas asociados a la aplicación temen que el nuevo capítulo de la compañía signifique condiciones de trabajo más duras. A otros les preocupa el precedente que se establece con esta peculiar salida a la bolsa.

Mientras Lyft recauda millones, sus empleados se van a huelga

De acuerdo con CNN, un grupo de conductores de Uber y Lyft han empezado a manifestarse en Los Ángeles, San Francisco y San Diego. Los protestantes buscan quejarse ante los recientes cortes a su salario. Asimismo, han mostrado su preocupación por su situación legal con los empleadores. Sus compañías los consideran contratistas independientes. No pueden acceder a ciertas prestaciones básicas, como seguro médico o vacaciones pagadas.

La cuestión de la remuneración no ha sido bien recibida por todos los inversores. A raíz de su IPO, de acuerdo con MarketWatch, Lyft decidió reportar sus ingresos netos en lugar de brutos. Es decir, los accionistas no pueden conocer exactamente cuánto dinero reciben de los clientes. Y por lo tanto, tampoco se puede estimar realmente el monto que va a sus asociados.

MarketWatch asegura que Uber tomaría una decisión similar en su IPO. Esto es importante no solo para la industria de los viajes en automóvil. Si el caso de Lyft enseña algo, es que los agentes tradicionales están interesados en la economía compartida. Pero también están dispuestos a ignorar (tal vez, incentivar) malas prácticas de contratación. Si más compañías siguen estos pasos, podrían generalizar una nueva modalidad de explotación laboral.

IPO’s tecnológicas, ¿una nueva forma de apuesta?

Quartz apunta que, en 2018, Lyft perdió en promedio 1.47 dólares por viaje. A lo largo de los años, la compañía ha aumentado tanto sus gastos como sus ingresos. Pero mientras los primeros tienden a acelerarse, los últimos se empiezan a estancar ¿Cómo es posible que a los inversores les interese una compañía cuyo modelo de negocio puede no ser sostenible?

Probablemente la respuesta está en la consolidación. Al contrario de su rival Uber, Lyft no tiene una división propia de automóviles autónomos. De hecho se ha aliado con compañías como General Motors para sus avances en el mercado. Y cabe resaltar que, de acuerdo con Reuters, esta automotriz, desde antes del lanzamiento, ya era inversor de la tecnológica. Antes de la salida a la venta, podría haber adquirido hasta el cinco por ciento de las acciones pre-IPO.

Estaríamos observando una de dos tendencias. Primero, que los interesados en estas compañías de la economía compartida están apostando a que, con más dinero, puedan mejorar su viabilidad financiera. O bien, que se trate de un movimiento a largo plazo para en algún momento integrar estas compañías a su línea de negocio. Al final, se observa más en otras industrias que hay empresas interesadas en ser proveedoras y productoras a la vez.