Los cambios en políticas de privacidad y su utilidad en México

A partir del 25 de mayo entró en vigor la Ley de Regulación para la Protección de los Datos Generales (GDPR), por parte de la Unión Europea, la cual obliga a todos los sitios web y aplicaciones móviles que almacenan datos personales a actualizar sus políticas de privacidad.

Seguramente uno o más de las aplicaciones que usted utiliza o sitios web que frecuenta le han enviado un mail informándole de los cambios en sus políticas, y también seguramente usted no se tomó la molestia de abrirlo para enterarse de qué se trata.

Con el fin de demostrar el bajo número de usuarios de internet que lee completamente esta importante información, la empresa PC Pitstop escribió en sus términos y condiciones que regalaría mil dólares a la primera persona que los leyera. A pesar de esta jugosa oferta, tuvieron que pasar cuatro meses para que un usuario se diera cuenta de la promoción y cobrara su premio.

Por su parte, Gamestation, una importante firma desarrolladora de videojuegos, anunció en 2010 que tenía en su poder 7 mil 500 almas de sus clientes, quienes las entregaron voluntariamente y de manera perpetua al aceptar los términos y condiciones de uso de sus videos. Por supuesto que todo se trató de una broma del día de los inocentes que evidenció que nadie lee las cláusulas antes de dar click en aceptar.

La intención de la GDPR es que los usuarios conozcamos con claridad qué tipo de datos personales se almacenan cuando acceden a cada servicio o productos, aunque también mencionan los abogados de esta iniciativa que otro de los propósitos es el de disminuir la cantidad de datos que acumulan las empresas.

Lo que se busca es tener la máxima claridad de a información que estamos dando a las compañías y haciéndolo bajo un consentimiento explícito; además, y sumamente importante, ellas tendrán que comunicarnos para qué estarán usando nuestros datos personales, por lo que también están obligadas a darnos acceso a ellos y permitirnos eliminarlos cuando queramos.

Por poner un ejemplo, Facebook solicita que sus usuarios permitan el acceso a datos personales, a uso de su sistema de reconocimiento facial y la inclusión de cookies en nuestra computadora o dispositivos móviles. De no aceptar estos términos, la plataforma advierte que quizá podríamos no tener acceso a todas las funciones de la red social más grande del mundo.

A pesar de acuerdo a los creadores de la GDPR, esta ley tiene un alcance más allá del territorio de Europa, la soberanía de cada país obliga a que cada territorio interprete y obligue a aplicar estas reglas a su conveniencia.

No obstante, las empresas mexicanas que posean clientes pertenecientes a los estados de la Unión Europea sí deberán cumplir de facto las disposiciones de esta ley.

Así, la implementación de esta iniciativa dio pie a que expertos y académicos de distintos países discutieran sobre cuáles son los límites de la soberanía cibernética, y a darnos cuenta de cuál importante es proteger la información que regalamos a las empresas y la forma en que ellos la pueden explotar con fines de lucro, todo bajo nuestro consentimiento que otorgamos al dar click en “acepto los términos y condiciones”, sin leer una sola línea.