Las conexiones acausales y su efecto en nuestras vidas; un enigma que hay que entretejer

Todos somos parte de una historia más grande.

La sospechada sincronía en nuestras vidas, podría ser parte de una novela que en el tiempo dibujara arbitrariamente el mapa de nuestras vidas personales, sociales y profesionales.

La vida misma es una película cuyo tópico puede repercutir en nuestra existencia personal y profesional.

Hace unos días presenciamos y disfrutamos la película titulada “La vida misma”, cuyo género es el drama y el romanticismo; una historia escrita y dirigida por Dan Fogelman. La sinopsis de este film sería: “Will (Oscar Isaac) y Mary (Olivia Wilde) se conocen en una celebración universitaria y avivadamente se enamoran. A partir de ahí, comenzará una historia de amor multigeneracional que abarca décadas e incluso varios continentes, empezando por las calles de Nueva York hasta llegar a España. Todo ello conectado por un único acontecimiento que cruzará las vidas de otras personas”.

“Es curioso que un momento al azar que sucediera antes de que naciéramos le pueda dar forma a nuestras vidas”

Una película logra ser tan buena en la medida que nos seduzca, en este caso, por un tema que podría ir más allá de nuestro sentido objetivo y práctico del entendimiento de nuestra existencia.

También nuestra satisfacción en específico por este film, titulado acertadamente “La vida misma”, podría ser si congeniamos con estos temas que se enfocan a la importancia del entendimiento en nuestras vidas del aquí y ahora, asimismo en el cómo se dan y entretejen las relaciones pasadas y presentes que impactan el futuro de nuestras acciones y las de nuestros descendientes.

Nada es verdad ni mentira, todo es según la historia cómo se lee y se mira

Una película se puede valorar por múltiples variables y ser calificada por diversas personas y/o instituciones especializadas. Todos sabemos que por eso la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, a través del Premio Oscar, da un galardón a diversas especialidades por mejor actuación, fotografía, sonido, guión original, y otros más. Todo esto en reconocimiento a la excelencia de los profesionales en la industria cinematográfica, incluyendo directores, actores y escritores, y es ampliamente considerado el máximo honor en el cine. ​

Como la vida misma y un guión original

Para nuestro deleite esta película nos entrega un atrayente argumento fundamentado en las relaciones humanas, el relacionamiento, la psicología genética, “montado” en historias que sin duda alguna podrían ser de la vida real.

Dan Folegman, escritor y director de “La Vida Misma” logra en 118 minutos “envasar” una historia que nos muestra la conectividad “acausal”. Bien nos dice Eric Emanuel Schmitt en su libro titulado El visitante: “La lógica no es la única herramienta para abordar la realidad, y que ésta puede ser a veces misteriosamente hermosa e irracional”.

Esta película nos hizo recordar a Jean Francois Vezina y su libro “Las coincidencias necesarias”, ediciones Obelisco, en dónde nos dice: “Todos nos hemos encontrado -por casualidad- con personas que han modificado ostensiblemente nuestras vidas. Los encuentros determinantes que señala nuestra novela personal no se crean sólo con gente real. Se producen también con ideas, con símbolos que forman parte de nuestra cultura”.

Dicho libro, como la propia película, son de recomendación para personas que amen saber de su pasado y que deseen entender su presente y poder armar, como dice el propio Vezania “La novela de nuestra vida”. Las coincidencias necesarias no es algo imaginario o caprichoso, ha sido motivo de estudio del psiquiatra Carl Gustav Jung, y del premio Nobel de física Wolfgang Pauli.

Es una verdad que todos en algún momento hemos descubierto un libro, una música una película que ha marcado y en casos impactado nuestra existencia. Bien confirma Vezania que “estos encuentros suceden en momentos cruciales y su llegada puede repercutir en las contrariedades personales”, o también diríamos en oportunidades, y “La Vida Misma”, es una película que entra en esta clasificación.

En la vida del día con día llegamos a contactar por diversas causas, personales, sociales, profesionales o de negocios con decenas de personas, y con seguridad alguna llegará a impactar el presente y futuro de nuestras vidas. Para producirse un suceso no todo tiene por qué tener una causa y se le conoce como suceso acausal, es decir, que no ha sido causado por nada. Esto plantea un problema: ¿Puede haber sucesos incausados? O, por el contrario, ¿todo lo que sucede, sucede por algo? Es decir, ¿todo tiene una causa?

En 1952, Carl Jung acuñó el concepto de “sincronicidad” para definir “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido, pero de manera acausal”. Es decir, la coincidencia temporal de dos o más eventos, que guardan relación entre sí, pero que no son uno causa del otro, sino que su relación es de contenido.

Seguramente, como reza el refrán, “en gustos se rompen géneros” y este género fílmico nos apasiona; lo recomendamos ver con una mirada dúctil la cual nos permitirá posiblemente encontrar respuesta al misterio de cómo se dan las conexiones en nuestro día con día e intentar prever su efecto en nuestra vida y la de los que conectamos, aceptando que todos somos parte de una historia más grande.