La “caridad” alrededor de Notre Dame, más importantes los nombres que la causa

A pocas horas del siniestro de Notre Dame, múltiples magnates anunciaron donaciones multimillonarias, lo que causó un enfado social

Notre Dame
Imagen: así lucía Notre Dame / stock / Bigstock

A principios de semana un evento marcó la unión de propios y extraños dado del incendio de la catedral de Notre Dame acaparó la atención del planeta entero; ante ello, diversos reportes de prensa aglutinaron el comentario de que múltiples magnates prometieron más de un millón de dólares para devolver el ícono parisino a su aspecto original.

Hubo incluso quienes antes de que el humo se disipara, François-Henri Pinaut, magnate de los artículos de lujo, dio a conocer que su familia donaría alrededor de 100 millones de euros para su restauración.

No solo fue él, de igual forma, para no quedarse al margen, su némesis BernardArnault, director ejecutivo de LVMH, quien además es el hombre más rico de Europa, anunció que duplicaría esa cantidad.

En tanto, la familia Bettencourt Meyers, dueña de L’Oréal, rápidamente igualó el monto, a su vez, Patrick Pouyanne, director ejecutivo del gigante petrolero Total, ofreció 112 millones.

Mientras los funcionarios todavía se encuentran en evaluación de la magnitud de los daños, por lo que el costo de la reconstrucción de Notre Dame sigue siendo desconocido; sin embargo, dadas las cantidades antes mencionadas, aunadas a otras donaciones que están por venir, no sería problema llevar a cabo la reparación.

Pero este efecto no sólo se trató de la muestra de caridad por parte de los poderosos, sino que también tocó fibras al interior de Francia, país que se encuentra inmerso en una disputa por el aumento de la desigualdad social, que a generado protestas en las calles, al tiempo que el presidente de esta nación (Emmanuel Macron) es considerado regularmente como “el presidente de los ricos”.

Ingrid Levavasseur, un líder de los chalecos amarillos, refirió a la prensa francesa, “por supuesto, me parece agradable esta solidaridad”. El flujo de donaciones confirmó esencialmente la crítica social más amplia del movimiento.

“Si ellos pueden dar decenas de millones para construir Notre Dame, entonces deberían dejar de decirnos que no hay dinero para apoyar la emergencia social”, comentó Philippe Martinez, jefe del sindicato de la SGT.

Envidia o presunción.

Si bien diversas voces han criticado las multimillonarias donaciones, por la falta de apoyo a diversas problemáticas en otras zonas del planeta; también se vé de mala forma el hecho de que, dentro de la óptica pública, no parece un hecho de interés real, sino de que los magnates no se podían quedar atrás cuando uno de ellos lanzara la primera donación.

Esto, ante los ojos de los consumidores puede causar un efecto negativo ya que al percibir una situación falsa, castigan retirando la decisión de compra y haciendo constantes llamados para que sus cercanos tampoco lo hagan.