Quien iba a pensar que tras tomar el cargo como CEO de Uber, a Dara Khosrowshahi le iba tocar resolver un serio problema de confianza y reputación de la marca, y enfrentar una de las peores crisis económicas en el último siglo. Sin embargo, y pese a todo ello, el ejecutivo se muestra confiado en la empresa que está a su cargo.

Sabemos sobre el peso que tienen hoy en día los directores ejecutivos de las marcas, no sólo son los encargados de mover los hilos detrás de los negocios y dirigir el barco a buen puerto, también se han convertido en los principales embajadores y, cada declaración, cada palabra, suele tener un impacto positivo o negativo en ellas.

Será rentable para el 2021

A Khosrowshahi le ha tocado hacer cambios en Uber para recuperar la confianza en la aplicación luego de diversos casos en los que los vehículos asociados estuvieron involucrados en situaciones de violencia e inseguridad; atender las diferencias con diversas ciudades en el mundo donde no podían operar (ya hasta entró a Tokyo); y ahora mantener a flote el negocio en tiempos de coronavirus.

Sin duda, son situaciones que ningún ejecutivo querría enfrentar si fuera considerado para dirigir una empresa. Pero el ejecutivo de apenas 51 años de edad lo ha hecho con aplomo, tanto que no sólo busca que la tecnológica con base en San Francisco resista la crisis, sino que además logre la tan anhelada rentabilidad.

Así lo vislumbra Khosrowshahi quien el martes aseguró que está “muy seguro” de que Uber será rentable el próximo año, con todo y el contexto al que se ha enfrentado.

“Estamos muy seguros de que llegaremos a la rentabilidad el próximo año y tenemos una cartera diversificada suficiente para hacer esa declaración con bastante confianza”, dijo el ejecutivo en entrevista con Squawk on the Street, de la CNBC.

En la conversación, en la que abordó la más reciente adquisición de la firma, Khosrowshahi destacó el papel del servicio de traslados, pero también el negocio de delivery, donde Uber Eats está creciendo de manera acelerada y sostenida.

“Queremos crecer en la categoría, y realmente escalar es cómo llevar la categoría a la rentabilidad”, añadió.

En ese sentido, sus palabras serán una preocupación para sus rivales en las distintas categorías en las que tiene participación; Lyft, DoorDash, Just Eat Takeaway, Cabify y Rapi, por citar sólo algunas.

La confianza tiene un efecto positivo

Las declaraciones de Khosrowshahi se dieron en el contexto de la compra de Postmates por parte de Uber, en una operación valuada en 2 mil 650 millones de dólares, un movimiento muchos ven com un complemento ideal para su servicio de entrega de comida.

De hecho, la adquisición tuvo su efecto inmediato en los mercados bursátiles, donde las acciones de la compañía en el índice NYSE de la bolsa de Nueva York ganaron 6.03 por ciento, para alcanzar un precio de 32. 52 dólares, y un valor de capitalización estimado en 56 mil 390 millones de dólares.

Incluso, para algunos analistas, fue un movimiento magistral que distrajo la atención del mayor reto para Uber, que es recuperar la rentabilidad de Rides. En ese sentido, la propia tecnológica reconoció que los servicios de auto llegaron a caer alrededor del 80 por ciento en los peores momentos de la emergencia derivada por el coronavirus, ahora están en alrededor del 60 por ciento; en cambio, se destacó el comportamiento de Uber Eats creció un 54 por ciento.

Si bien esto parece ser una buena cifra, la realidad es que, aún cuando el negocio de delivery creció en el primer trimestre y el negocio de viajes se desaceleró estrepitosamente, desde la CNBC señalan que Eats todavía representaba menos de un tercio del total de reservas brutas y viajes representaban el 69 por ciento.

Entones, las declaraciones del CEO de Uber son un reforzamiento a la acción de comprar Postmates, pues sostiene que la trayectoria de la compañía es la correcta, al tiempo que se muestra confiado de que recuperarán el rumbo de crecimiento en las divisiones de negocio que son calves.

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