Un golpe letal a los negocios de HP, Dell y Microsoft

Beijing ordenó que el conjunto de sus oficinas y empresas públicas reemplacen todas sus computadoras y software de origen extranjero. 

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  • China quiere dejar de depender de los Estados Unidos en todo lo que es tecnología

  • Ordenó que las oficinas públicas dejen de usar software y hardware que tenga origen en el país de Donald Trump

  • Las más afectadas son HP, Dell y Microsoft

La guerra comercial entre China y los Estados Unidos escala cada semana un paso más y sus consecuencias ya son impredecibles.

Aunque periódicamente aparece “una luz al final del túnel” que da esperanza sobre la concreción de un acuerdo que tranquilizaría el convulsionado escenario, a las pocas horas surgen novedades que vuelven a generar incertidumbre.

Las noticias que llegan desde oriente no son positivas en este aspecto: Beijing le ordenó a todos los responsables de las oficinas estatales a que reemplacen computadoras y software extranjeros en un plazo máximo de tres años.

Esto es un golpe letal para los negocios en la región de tres gigantes estadounidenses: HP, Dell y Microsoft, dice el Financial Times.

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El objetivo de la medida es apuntalar la industria local, pero por detrás la meta es otra: molestar a Donald Trump.

En efecto, el presidente de los Estados Unidos viene tomando decisiones en el mismo sentido para frenar lo más posible el uso de tecnología china en ese país y en sus aliados.

La instrucción de Beijing es también una decisión defensiva, ya que busca evitar que un recrudecimiento de la “guerra comercial” impida a estas grandes compañías proveedoras de hard y de soft hacer negocios con China, dejando al gigante asiático sin soporte de manera repentina.

Beijing busca amortiguar ese potencial efecto, cerrando su cadena de suministros a sus propias empresas.

Todo lleva a Huawei

Esta medida de China, en respuesta a otras similares de Washington, tienen de trasfondo una sola empresa: Huawei.

El gigante tecnológico, máximo proveedor de infraestructura de redes de telecomunicaciones y segundo jugador mundial en la venta de smartphones, está enfrascado en una disputa directa con Estados Unidos.

Trump agregó a la empresa en la llamada “black list” en mayo de 2019, lo que le impide a las compañías estadounidenses comerciar con libertad con Huawei.

Según China Securities, si se lleva a cabo el reemplazo de tecnología de empresas estadounidenses en China, se deberán cambiar entre 20 y 30 millones de piezas de hardware.

El cálculo es que el reemplazo, que afectará de forma directa a HP, Dell y Microsoft, se haría de esta forma: 30% en 2020, 50% en 2021 y el 20% restante en 2022.

“Le llaman internamente el ‘Programa 3-5-2‘ y es parte de una campaña para que las agencias gubernamentales y los operadores de infraestructura crítica de China utilicen tecnología ‘segura y controlable’, como lo consagra la Ley de Seguridad Cibernética del país aprobada en 2017″, dice el Financial Times.

De acuerdo con los analistas, el Programa 3-5-2 de China es solo la punta de la lanza de un objetivo mayor: liberarse de las amenazas contra ZTE, Huawei, Megvii y Sugon, algunas de las compañías chinas que en los últimos dos años quedaron impedidas de comprarle a proveedores estadounidenses.

US$ 150 mil millones

Según Jefferies, las empresas de tecnología de origen en Estados Unidos generan hasta US$ 150 mil millones al año en ingresos provenientes de China y si el reemplazo se concreta, será un verdadero problema.

Esto es porque más allá de que muchas oficinas gubernamentales ya usan computadoras de escritorio de Lenovo, luego de la adquisición por parte de esta compañía china de la división de computadoras personales del gigante estadounidense IBM, lo cierto es que la tecnología occidental está por todas partes en el gigante asiático.

Para los especialistas, lo más difícil de reemplazar será el software con alternativas nacionales, ya que la mayoría de los proveedores desarrollan productos para sistemas operativos fabricados en Estados Unidos, como Windows de Microsoft y MacOS de Apple.

Los sistemas operativos nativos de China, como Kylin OS, tienen un ecosistema mucho más pequeño de desarrolladores que producen software compatible.

Definir “hecho en China”, además, es ambiguo. A pesar de que Lenovo es una empresa de propiedad china que ensambla muchos productos en ese país, sus chips de procesador de computadora están hechos por Intel y sus discos duros por Samsung, en Corea.

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