• Los trabajos de construcción del Palacio de Bellas Artes comenzaron en 1904

  • En 1910 existía una parte del edificio, la Pérgola, diseñada para exposiciones artísticas; fue demolida en 1973

  • Algunos de los principales materiales del proyecto son acero, concreto y mármol blanco de Carrara

Hay varios elementos que logran distinguir a la Ciudad de México (CDMX) ante el mundo. La capital del país fue la cuna de innumerables artistas de renombre internacional. Asimismo, es uno de los centros más importantes a nivel América Latina en cuanto a tendencias en el universo del marketing. También es un gran centro de actividad turística y estudio social y cultural. Pero como lo demuestra el Palacio de Bellas Artes, es una potencia arquitectónica.

Justamente el día de hoy el Palacio de Bellas Artes celebra 85 años desde su inauguración. Con motivo de este aniversario, este monumento arquitectónico es uno de los temas en tendencia dentro de Twitter para México. Ya para las 13:00 horas, existían más de dos mil 500 publicaciones al respecto de este festejo. Asimismo, la cuenta del proyecto arquitectónico y la de la Secretaría de Cultura de la CDMX hicieron sus respectivas felicitaciones en sus perfiles.

Por supuesto, el Palacio de Bellas Artes es mucho más que uno de los recintos culturales y arquitectónicos más importantes de México y el mundo. También es uno de los monumentos socioeconómicos y culturales más relevantes de varias etapas de la historia nacional. Además albergó conciertos de artistas tan distintos como Juan Gabriel, Plácido Domingo, Marilyn Horne, Les Luthiers y muchos otros. Estos son otros cinco datos interesantes sobre el recinto:

Varios presidentes de México tomaron posesión en el Palacio de Bellas Artes

Entre la década de los 40 y los 60, este recinto cultural se volvió una locación muy frecuente para actos públicos. Destacan especialmente las tomas de posesión de los presidentes de México. Algunos de los Ejecutivos federales que tomaron las riendas de la nación en sus instalaciones fueron Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos. En 1964, el controversial Gustavo Díaz Ordaz también usó el recinto para su llegada a la presidencia.

El vitral de su cúpula es de origen húngaro

Bellas Artes no es precisamente una construcción inspirada en la cultura ancestral mexicana. De hecho, la construcción fue pensada para imitar el estilo artístico de otras construcciones europeas. También el vitral de su cúpula principal sigue este patrón. El diseño fue creado por el artista húngaro Géza Meóti, siguiendo las tendencias de la corriente Art Nouveau. No sería colocado sino hasta 1919, 15 años después de iniciado el proceso de construcción.

Se inauguró el Palacio de Bellas Artes con un espectáculo de danza

María Tereza Montoya, una de las actrices mexicanas de mayor renombre de la década de los 30, fue la primera gran artista en presentarse en las instalaciones finalizadas del recinto. Habría protagonizado una función teatral de la obra La verdad sospechosa, a pedido del entonces presidente Abelardo Rodríguez. Ya otros conciertos y presentaciones se habían realizado en el Palacio. Sin embargo, todos se realizaron antes de oficializarse el término de su construcción.

Tardó tanto en terminarse por culpa de la Revolución Mexicana

Oficialmente, el Palacio de Bellas Artes fue el último gran mandato arquitectónico del dictador Porfirio Díaz. Originalmente se iba a erigir en celebración por el centenario de la Independencia de México. La construcción continuó hasta 1916, que se suspendió definitivamente con la huída de su arquitecto, Adamo Boari. No sería sino hasta 1931 que se retomaría el proyecto, siguiendo los planos originales del artista y bajo la dirección del experto Federico Mariscal.

Todavía se sigue hundiendo el Palacio de Bellas Artes

Esta maravilla arquitectónica tiene un error crucial de construcción. En su edificación, se cimentó el edificio sobre una base de montmorillonita, una arcilla reconocida por su capacidad de expansión. Tres años de iniciado el proyecto, en 1907, se empezó a detectar el fenómeno. Para 1910, ya se acumulaban más de 1.80 metros de desnivel frente al piso. En 2017, según Excélsior, este emblema arquitectónico ya estaba dos metros debajo de su altura original.