• En 2014, Facebook adquirió Oculus por tres mil millones de dólares de acuerdo con Business Insider

  • Se espera que en 2019, las ganancias de la compañía de RV superen los cuatro mil 950 millones de dólares

  • Para finales del año, se estima que la compañía distribuirá 1.7 millones de dispositivos a escala global

La privacidad y seguridad de datos son, en sus diferentes formas, la preocupación número uno de los usuarios de internet de Estados Unidos. Y este sentimiento se replica a escala internacional. Las filtraciones de información y el cibercrimen incluso son considerados por el Foro Económico Mundial como parte de los grandes riesgos globales para el futuro próximo. En este sentido, la ayuda de Facebook es crucial. En especial si se considera su historia.

Pero parece que para Facebook, la privacidad de sus usuarios no es más que una broma. Al menos eso es lo que da a entender su más reciente escándalo. Nate Mitchell, co-fundador de Oculus, utilizó Twitter para confesar un pequeño error de producción. Aparentemente, decenas de miles de controles de su sistema de Realidad Virtual (RV) tenían “mensajes ocultos” en los cables internos. Se trata de frases cortas que son una clara burla a la privacidad de datos.

De acuerdo con Mitchell, estos easter eggs se utilizaron en las versiones prototipo de los controles. Por un error de producción, se colocaron también en las unidades Quest y Rift X para consumidores y desarrolladores. Algunas de las frases que se colaron son “Este espacio se renta”, “Los Masones estuvieron aquí”, “El Gran Hermano te está observando” y “¡Hola iFixit! ¡Te estamos viendo!El directivo  de Facebook reafirmó la broma es inapropiada y no se repetirá.

¿Un error o un indicador de la actitud de Facebook?

Los easter eggs no son nada nuevo. De hecho son un elemento muy característico de la cultura digital. Hay innumerables guiños de este tipo en películas, series y videojuegos. Facebook ni siquiera es la primera gran tecnológica en hacer este tipo de secretos. Las respuestas de Siri a ciertas preguntas son en sí una especie de easter egg. Incluso los doodles de Google, así como algunas de sus búsquedas “ocultas”, entran en esta categoría.

El problema del incidente de Facebook es el mensaje que se está mandando en el contexto específico de la marca. La compañía se ha enfrentado en los últimos meses a innumerables escándalos de privacidad de datos. Mark Zuckerberg no solo a comparecido frente al Congreso estadounidense. También ha tenido que responder frente al Parlamento Europeo por las acciones de su empresa. Eso sin contar, por supuesto, las quejas de sus usuarios.

Pero alguien podría justificar que se trata de una simple broma. Al final, los easter eggs se supone que deben generar sorpresa e impresión a los usuarios. Sin embargo, este argumento no es válido dada la respuesta de Nate Mitchell ante el incidente. El directivo de Facebook reconoce que se trata de un chiste inapropiado y de mal gusto. Reafirma que no volverá a pasar. A la vez, dice que se trata de un chiste interno entre los desarrolladores de la compañía.

Así pues, Mitchell da entender que está bien hacer la broma desde dentro de la compañía. Lo preocupante no es que el easter egg salga a la luz, sino que exista en primer lugar. Refleja que la privacidad de datos es una broma para los desarrolladores de Facebook. Y esto, a su vez, dice mucho acerca de la cultura corporativa. Si ni siquiera los ingenieros de la red social se toman el tema en serio, ¿cómo lo puede abordar seriamente la empresa como organización?