Cambios en el consumo con propósito

La democratización de los contenidos es crucial para las personas, ya que es fundamental contar con información amplia sobre los productos y servicios que consume.

El consumidor con propósito se convierte en un nuevo instrumento de presión frente al mercado y en una contribución al desarrollo humano sostenible.

Como parte de este fenómeno, hay una exigencia mayor de transparencia por parte de las personas en torno a los procesos y cadenas productivas de las empresas. Así, se vuelve imperativa la trazabilidad en los procesos, hacer las cosas bien en cada una de las fases productivas. Importa tanto cómo se producen las cosas, como quién y en qué condiciones la produce, con qué materia prima lo hace y qué afectaciones genera esa producción, toda la cadena de suministro sobre el ambiente y la comunidad. Importa también el impacto futuro del consumo de ese bien.

El consumidor con propósito cada vez más impulsa acciones de protección frente a los mercados locales a modo de contribuir con las economías locales y los pequeños productores. Estas acciones implican una forma de sentirse parte de la solución, producto o servicio sin dejar de lado la exigencia de buena calidad y el hacer las cosas bien.

La democratización de los contenidos es crucial para las personas, ya que es fundamental contar con información amplia sobre los productos y servicios que consume para poder desarrollar consciencia crítica y tomar decisiones responsables.

Las personas privilegian a las marcas que desarrollan procesos de inclusión tanto en sus cadenas productivas a modo de ampliar las posibilidades de ingreso y trabajo de las personas; como también en sus productos y servicios en sí mismos. Es decir, productos y servicios que propicien la inclusión de diversos grupos, como es el caso de las personas con capacidades diferentes.

La apreciación hacia el uso y la acumulación desmedida tiene connotaciones de insostenibilidad, se afectan dinámicas de mercado tradicionales que invitan precisamente al consumo exacerbado y sin sentido. Se privilegia el consumo y la economía circular. Cobran fuerzas alternativas de consumo que posibiliten ser responsable.

La responsabilidad social empresarial entendida como el cumplimiento de estándares internacionales de buen gobierno, gestión social, ambiental e inclusión dejan de ser un valor agregado y emergen como condicionamientos mínimos que las empresas deben cumplir para poder competir en un mundo globalizado.

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Gerente de Mercadotecnia en Seguros SURA México, donde se encarga del desarrollo de la marca en nuestro país, de identificar las necesidades actuales de los potenciales asegurados y de medir la satisfacción del cliente. Con casi una década dentro de la industria aseguradora, es egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y anteriormente fue Gerente de Planeación de Marketing en Mapfre México.