BMW y Toyota, ¿por qué responder a Trump se convirtió en una estrategia de comportamiento de marca?

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó declaraciones en contra de Toyota y BMW, al condicionar sus operaciones en México por altos impuestos fronterizos. Sin embargo, se trata de las dos compañías automotrices con mayor valor de marca a nivel mundial.

Toyota suma 29.5 mil millones de dólares mientras que la alemana BMW sumó 26.84 mil mdd.

En ambos casos, Trump ha amenazado con imponer un impuesto fronterizo para la llegada de autos, pero la medida solo motivó un concepto llamado comportamiento de marca .

El comportamiento de marca es la forma en que las compañías, productos o servicios se comunican ante los consumidores, con el uso indiscutible de estrategias de marketing con las que se adaptan a contextos de mercado, basándose en todo momento en la identidad de sus marcas, cuya línea del tiempo las ha hecho fortalecerse ante episodios históricos realmente determinantes.

Respuesta de Toyota a Trump:

La respuesta de BMW a Trump:

Con ambos ejemplos podemos ver que los gobiernos de los países de donde son originarias estas compañías, respaldaron las respuestas de las marcas, tras las amenazas lanzadas por el próximo mandatario estadounidense.

La identidad de las marcas está fuertemente relacionado con el país de donde son originarios, haciendo que esta relación entre marcas nación y comerciales se convierta en un interesante fenómeno, por el impacto que tienen estas compañías en el desarrollo de los países, no solo donde tienen sus bases, sino a los que han extendido las operaciones.

En el caso de Alemania, declaraciones atribuidas por la prensa a Sigmar Gabriel, el ministro de Economía de ese país, advirtió que el avance de la industria automotriz será débil y cara si todas las partes de suministro llegan con un impuesto de 35 por ciento, al tiempo en que reconoció que la fábrica más grande de BMW se encuentra en Spartanburg, Carolina del Sur.

Respecto al gobierno japonés, Yoshihide Suga, el secretario del gabinete de ese país, reconoció que Toyota era un ciudadano corporativo importante de Estados Unidos.

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