Hablan sobre los beneficios del Home Office, pero nadie dice nada sobre las inconsistencias

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Imagen: Bigstock

• El Home Office se caracteriza por ser un modelo laboral más flexible, al trabajar desde casa.

• Alrededor del 18 por ciento de empleados que probaron el modelo Home Office quieren regresar a un espacio profesional fijo, en una oficina.

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Cada vez más, los empleados pueden exigir un entorno laboral más flexible dentro de su modelo de trabajo. De hecho, más personas están trabajando desde casa, situación que puede deberse al autoempleo o a los esquemas de trabajo que ofrecen mayores libertades al trabajador.

Ambas áreas están creciendo exponencialmente y merecen un poco más de atención. Se estima que el 40 por ciento de los trabajadores del mundo lo harán de forma independiente para el 2020 y una encuesta reciente descubrió que el 91 por ciento de los freelancers trabajan, al menos algunas veces, desde casa.

Sin duda, este tipo de estructura laboral es una respuesta a la falta de equilibrio entre el trabajo y la vida personal, entre otras enfermedades, entre las que destaca el estrés. Es por la misma razón por las que muchos trabajadores desean hacer lo mismo.

Resulta interesante descubrir que el trabajo a distancia puede mejorar la productividad de una empresa hasta en 30 por ciento, por lo que no es sorprendente que las compañías se muevan hacia este tipo de modelo. Sobre todo cuando hay otras ventajas tangibles de por medio, como el ahorro de costos en oficinas y el aprovechamiento de un amplio grupo de talentos.

Soluciones basadas en tecnología y herramientas digitales permiten una comunicación y colaboración más asequibles. Por ejemplo, Slack ofrece soluciones y herramientas centradas en el trabajo; Google Hangouts hacen que sea más posible crear cultura organizacional en todos los países, etc.

En contraste, pese a todo el beneficio que eso puede suponer y contra algunos pronósticos, también hay, por supuesto, algunos inconvenientes.

Incluso hay desafíos que las empresas deben abordar, como la comunicación entre los miembros de sus equipos de manera remota. No solo para la eficiencia del trabajo, sino para asegurarse de que se unan de forma coherente y puedan ejecutar acciones como una unidad completa.

De acuerdo con el psicólogo David Dean sin el apoyo adecuado, los trabajadores podrían terminar siendo solitarios y deficientes (laboralmente hablando). Alrededor del 18 por ciento de empleados Home Office quieren regresar a un espacio profesional. Los Millennials, en particular, tienden a prosperar en oficinas debido a que reciben más estimulantes sociales.

Mientras que la productividad puede aumentar en el hogar, también lo hace el aislamiento. Por esta razón, algunas compañías ahora realizan pruebas psicométricas para ver qué empleados se adaptan a ciertos entornos. Porque el trabajo flexible no solo afecta la ubicación, sino la manera en que se desenvuelve una persona, lo que causa cambios radicales en el estilo de vida: ya no hay “cambios” de ropa para ir a trabajar; ya no hay traslados y ya no hay contacto con otras personas, pese a que sean desconocidas.

Estos son momentos que ayudan a separar la casa del trabajo y viceversa, y para una persona, eso lo ayuda a asimilar ciertas cosas y ponerse mentalmente de marcha. Lo único que provoca es que surjan nuevas tensiones. Algunas personas con habitación separada para trabajar en casa pueden simular más ese proceso, pero otras no lo hacen tan fácilmente.

Cada vez más, se reconoce que los mayores problemas para trabajar desde casa son los aspectos culturales. La falta de interacción social puede conducir fácilmente a problemas de salud mental y períodos de depresión. Incluso, la ansiedad es otro gran peligro.

Un trabajo de Home Office puede cambiar la vida de alguien, pero el resultado final no siempre es bueno. Por lo tanto, aunque los empleados exigen un entorno más flexible, hay mucho más por hacer, comprender y abordar antes de empezar a obtener libertad laboral.

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