La emergencia de salud a nivel global por el coronavirus COVID-19 es probablemente la mayor complejidad que el mundo ha enfrentado en el último siglo, uno que no sólo impone retos en términos de salud, economía y negocios, tras ella el panorama cambiará en muchos sentidos, el empleo, por ejemplo, será uno de ellos.

Ya lo hemos estado viendo, desde los cambios en las dinámicas de trabajo, marcadas por el home office o colaboraciones a virtuales, pasando por importantes recortes e impacto a las condiciones laborales de las personas.

En ese sentido, vale la pena comenzar a analizar estos cambios y cómo es que se transformará el empleo una vez que, esperemos sea pronto, se comience a superar la pandemia de coronavirus.

Ante tal contexto, W&V realizó un análisis en el que esboza 6 tendencias que se presentarán de manera muy marcada en el entorno laboral, refiriendo cambios que ya estamos viendo y cómo se ajustarán en el futuro.

En ese entorno, el reporte realizado por la plataforma de información especializada en marketing, agencias y medios de comunicación refiere que:

Corrientes que cobran fuerza

Derivado de los ajustes que estamos viviendo a nivel laboral en el mundo y que cada vez son más marcados, resaltarán tres cambios importantes: habrá un boom que impulse el surgimiento de empresas enfocadas a la producción local, con la finalidad de dar la vuelta a algo que ha quedado en evidencia; la dependencia de China en muchos sentidos. Más que despidos, se verá un vuelco desde el lado del trabajador que buscará dejar el sentido meramente capitalista para ponderar aspectos más emocionales y profesionales del empleo. Y, finalmente, una revalorización del servicio público, pero esto dependerá de los resultados que se observen al final de la pandemia.

Revalorización de los perfiles de trabajo

Hoy mucho empresarios están dejando fuera a muchos de sus colaboradores, presionan a los que se quedan y no necesariamente porque se les valore como fundamentales para el éxito de la compañía, sino porque es el material humano con el que decidieron enfrentar la crisis. Sin embargo, esto cambiará. Habría perfiles que se revalorizarán, ejemplo de ello serán todos los relacionados con las tareas de salud, así como los de servicios -empleados de los supermercados, por ejemplo-.

Las dinámicas que pedían a gritos una oportunidad

Aunque en muchos países el home office, el trabajo a distancia y los horarios flexibles ya son una realidad, una situación como la que enfrentamos pone a prueba la efectividad de estas modalidades y obliga a muchos países y empresarios a jugar en este tenor en contra de su voluntad, no obstante les dará la oportunidad de comprobar sus perjuicios o de cambiar mentalidad. En ese sentido, la virtualización, flexibilización y digitalización de muchos procesos de trabajo diarios se volverán no sólo en una constante, sino en una necesidad de las empresas. Aunado a ello, la cultura de asistencia y el instinto de control de muchos gerentes, directores o dueños de compañías están sacudiendo sus cimientos y por tanto, deberán cambiar.

El Neoliderazgo

Precisamente, en ese sentido de sobre control, sobre medición, y subestimación del valor de los colaboradores quedará rebasado y descalificado. La crisis de salud ha exigido superar ese viejo estilo de liderazgo para dar paso -aunque sea obligado en muchos casos- a estilos mucho más flexibles, moderados y que valoren o brinden confianza al talento y sentido de compromiso de sus equipos, al final estos dos son reflejo del tipo de líder que se es. “Este espíritu de liderazgo moderno, progresista y de confianza ahora está permanentemente fuera de la botella”, subraya el reporte.

Una prueba al corporativismo contemporáneo

Eso es lo que supone esta emergencia global de salud, el coronavirus vino a revelar el valor, la relación y respeto que tienen las empresas por sus equipos humanos, aquellas que no diseñaron un plan de acción o pero aún, que reaccionaron tardía y de una manera errónea, hoy son analizadas y comprendidas con claridad por parte de los trabajadores. Esto desafortunadamente derivará en que esas empresas se quedarán despojadas inevitablemente del mejor talento y lo tendrán más complicado para sobrevivir en el futuro. No valorar a los talentos que aportan y tolerar casos que sólo propagan comportamientos negativos al interior de los equipos, pasará factura una vez superada esta crisis.

Una generación que aprenderá a adaptarse

Eso es lo que toca a la generación Z, la más joven de esta ola de trabajadores que ha tenido que enfrentar al coronavirus. De acuerdo con el reporte, en un entorno de mercado laboral posterior a la crisis, estos jóvenes encontrarán condiciones significativamente diferentes, en gran medida será más difícil que se cumplan sus expectativas, por lo que esa nueva experiencia les exigirá adaptarse a las nuevas condiciones, poniendo a prueba su capacidad de flexibilidad y de disposición.

El resultado de un alto costo económico

Las aplicaciones económicas de la pandemia que, hasta la noche del 7 de abril dejaba a más de un millón 429 mil 437 personas contagiadas, de las cuales 82 mil 074 han perdido la vida y 300 mil 767 se han recuperado, de acuerdo con datos del Center for Systems Science and Engineering (CSSE) de la Johns Hopkins University (JHU), siguen si poderse medir.

Para darnos una idea, las primeras estimaciones se cifraban en que el Producto Interno Bruto (PIB) global pasaría de crecer un 3.0 a 2.4 por ciento. De acuerdo con un análisis publicado en Statista, esto representaría pérdidas millonarias, y ponen como ejemplo que el PIB global de 2019 se estimó en alrededor de 86,6 billones de dólares, por tanto, una caída del 0,4 por ciento en equivaldría a cerca de 3,5 billones de dólares.

Un impacto de este tamaño tiene sus alcances en las economías de las naciones, así como en la de las empresas. En las últimas semanas hemos dado cuenta de que muchas firmas han tenido que recortar salarios, suspender actividades sin goce de sueldo o incluso recortes masivos.

Sólo en México, por ejemplo, el Consejo Coordinador Empresarial señaló recientemente que durante los siguientes dos meses alrededor de 336 mil 918 micro y pequeñas empresas en el sector del comercio desaparecerán debido a las brechas de capitalización que tienen.

A nivel mundial esto crece exponencialmente, de acuerdo con la Organización Mundial del Trabajo (OIT) se estima que entre 5,3 y 24,7 millones de personas perderán su empleo. Algo que, advierte, inexorablemente implicará grandes pérdidas de ingresos para los trabajadores, mismas que oscilarán entre los 860 mil millones de dólares y los 3,4 billones de dólares a finales de 2020.

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