• Las redes sociales son un poderoso instrumento para difundir información que a veces es capaz de afectar a las marcas.

  • Una “broma” de un comunicador podía haber afectado el prestigio de la aerolínea Aeromar.

  • La difamación de una marca puede tener mayores alcances cuando quien la emite es una personalidad con arrastre popular. 

 

Las redes sociales se han convertido en una ventana ideal para mostrar el desempeño y calidad de las marcas, sus productos y servicios. Cuando las empresas cometen errores o cometen abusos, es sencillo exhibirlas y esta posibilidad se potencia si esto es promovido por personalidades de peso o con capacidad de influencia ante las audiencias.

Pero esto también se puede prestar a pifias, comentarios al aire y a actos de difamación, como ocurrió recientemente con la línea aérea mexicana Aeromar.

Notas relacionadas:

A través de su cuenta de Twitter, el comunicador mexicano Leo Arriaga, locutor en la emisión radiofónica El Triste Turno y colaborador en Azteca Noticias -según se lee en su perfil en esta red social- publicó un breve video en que se aprecia un desperfecto aparentemente grave en un avión, el cual es grabado desde un asiento de la aeronave: una llanta se desprende del tren de aterrizaje del avión.

Adjunto al video, la publicación en Twitter agrega el siguiente texto: “Gracias por viajar con Aeromar, el tiempo estimado de vuelo será de aproximadame…”

Se trata de un video que anteriormente había sido difundido en las redes sociales y que no ocurre a bordo de una aeronave de la aerolínea mexicana. La cuenta de Twitter de Aeromar respondió directamente al comunicador para desmentir que se tratara de un avión de su flota  y el propio Leo Arriaga salió al paso para explicar su “broma”.

La explicación de Arriaga ante la pifia cometida, sin embargo, no precisamente parece ser el ofrecimiento de una disculpa, sino más bien una aclaración en la que, además, se puede notar un cierto tono de burla ante quienes no habrían comprendido su “chiste”:

“No creí que fuera necesaria la aclaración pero, NO se trata de un avión de Aeromar, es claramente un chiste. Gracias y saludos a los que sí entendieron”.

 

El locutor y presentador Leo Arriaga supera actualmente los 700 mil seguidores en su cuenta de Twitter, además de contar con la insignia azul de verificación, la cual se utiliza en esta red social para confirmar la autenticidad de las cuentas de interés público.

Es decir, se trata de una personalidad que bien es capaz de generar influencia entre sus seguidores y entre quienes tienen una cuenta en Twitter,  las casi 300 mil vistas al video confirman lo dicho y el hecho de que llegue a difamar a las marcas -por más que sea “en son de broma”- puede ser más riesgoso que si lo hiciera cualquier otra persona.

Los personajes de interés público como Arriaga, por lo tanto, tendrían que ser mucho más cuidadosos en los comentarios y opiniones que emiten acerca de las marcas, instituciones o personas.

Por su parte, la línea aérea supo reaccionar con relativa oportunidad al contactar públicamente al comunicador, quien más tarde emitió la explicación de su “chiste”.

Un caso en el que se puede apreciar la reacción oportuna de otra aerolínea mexicana, por su parte, se dio con Volaris, cuando hace unas horas desmintió a un pasajero que les acusaba de haber maltratado a su perro durante un vuelo. La “prueba” del usuario fue la transportadora del animal de compañía con roturas.

Volaris salió al paso al mostrar un video en que se aprecia que fue el propio pasajero quien dañó la transportadora.

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