Al tiempo que la actividades económicas comienzan a retomar operaciones, existe un indicador que es preocupante. Hablamos de la cantidad de empleos perdidos en el país.

El asunto no es menor y se trata de un aspecto que de manera irremediable afectará a la cadena de generación de valor a lo largo y ancho del planeta.

Las cifras en el mundo

Cuando menos así lo indica un reciente reporte firmado por Fitch Ratings, el cual indica que como consecuencia de las restricciones implementadas para detener el avance de la pandemia, la actividad económica mundial sufrirá una contracción de 1.9 por ciento durante este año, a lo que se sumara la caída del PIB a razón de 20 por ciento cada semana en las naciones que se han visto obligadas a hacer cuarentena.

De esta manera, se estima que “un choque de esta magnitud tendrá un impacto enorme en el desempleo y muchos modelos económicos sugieren un declive de casi 0,3 por ciento de los empleos por cada 1 por ciento de producción que pierde una economía”, destaca el informe.

Con esto en mente, el escenario pinta para que el mundo alcance niveles de desocupación máximos e históricos, con perdió que se calculan hasta en 15 por ciento de la fuerza laboral en comparación con lo registrado durante el cuarto trimestre de 2019.

12 millones perdidos en dos meses

En lo que concierne al mercado mexicano, las cifras no son alentadoras. Basta con reconocer las últimas estimaciones entregadas por Banco de México (Banxico), mismas que indican que tan solo entre abril y mayo se perdieron más de 12 millones de empleos en el país tanto ten el sector formal como informal.

De manera puntual, se estima que de los 12 millones 180 mil empleos perdidos en el periodo indicado, 3.72 millones corresponden al sector formal y 8.46 millones al informal.

Adicional se puntualiza que la cantidad de puestos de trabajos perdidos de tiempo completo fue de 20 millones 140 mil, de los cuales 7 millones 960 mil contrataron a personas por la mitad de la jornada laboral.

En este punto, es importante mencionar que en días recientes, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que durante junio se perdieron 82,000 empleos formales.

No obstante aseguró que con el plan de reapertura, durante este mes de julio “empezamos a recuperarnos en lo económico y eso es muy buena noticia, porque tengo indicadores muy buenos en ese sentido“.

El reto para las marcas

Todo esto dibuja un escenario especialmente retador para las empresas en donde el marketing jugará un rol protagónico.

Reactivar el consumo será vital para mantener la cadena de valor que, desde ahora, se percibe dañada.

Lo cierto es que estas estrategias y planes de comercialización no podrán guiarse sobre los mismos parámetros  que lo hacían antes de la pandemia.

El ajuste se perfila para ser profundo y radical, en una suerte de adaptarse a un mercado con condiciones de consumo y competencia nunca antes vistos.

La capacidad de flexibilidad se pondrá a prueba. Planes de negocio asimétricos serán los que tendrán mayores oportunidades de éxito, en una carrera que no será corta. El cambio debe pensarse más allá del momento actual, el cambio será a largo plazo.

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