Walmart, asolado por las protestas, busca protección policial y judicial

Walmart está entre las tiendas más atacadas en los disturbios en Chile. Con centenares de puntos de venta quemados y saqueados, exige protección policial y judicial al gobierno de Piñera.

  • Los disturbios no cesan en Chile 

  • Walmart es una de las compañías más afectadas por su fuerte presencia en el país

  • El gobierno chileno calcula el daño a la propiedad y al transporte público en US$ 3.000 millones

Desde finales de octubre de 2019, Chile es un país asolado por disturbios y protestas.

Lo que comenzó como una manifestación en contra de un aumento en el boleto del metro de Santiago, se convirtió en una lucha de buena parte de la sociedad que por décadas ha permanecido al margen del bienestar macroeconómico del que goza el país que hasta ahora era considerado el más ordenado de la región.

El problema es que esa estabilidad macro chilena, según algunos especialistas que no abonan a la estrategias aplicadas en ese país, se logró en base a una desigualdad social tan amplia que en algún momento iba a explotar. Ese día llegó en octubre de este año.

Ahora, mientras trata de contener un país en llamas, el presidente Sebastián Piñera, quien primero acusó a “unos pocos revoltosos” de las protestas, ahora llamó a reformar la Constitución, uno de los tantos pedidos de los manifestantes.

Los que protestan exigen, entre otras cosas, servicios de salud y de educación más accesible para todos. 

En este complicado escenario, una de las compañías más perjudicadas es Walmart, que a través de una serie de presentaciones judiciales pide protección al Estado chileno.

Ocurre luego de que más de 120 de sus supermercados fueron saqueados o quemados.

Walmart opera en Chile bajo la marca Líder, supermercado que adquirió en 2008 pero cuya imagen era tan fuerte que prefirió conservarla.

La filial chilena del minorista estadounidense presentó las exigencias ante los tribunales en seis ciudades chilenas, diciendo que los ataques a sus tiendas habían puesto en riesgo la seguridad y el empleo de su personal, que afectó “gravemente” su capacidad para operar en el país y que causó “enorme daño económico”.

“El estado de Chile no ha cumplido con su deber de garantizar el orden público y la seguridad pública interna”, dicen los documentos judiciales presentados la semana pasada.

Dice que el Estado no ha protegido sus instalaciones ni al personal con una “falta de reacción oportuna al vandalismo evidente”.

Además de Líder, Walmart opera las marcas Express, aCuenta y Ekono.

Hasta ahora, las protestas en Chile han dejado al menos 23 muertos, 2.365 civiles hospitalizados y 14.000 arrestados, según cifras comparadas de la policía y de grupos de derechos humanos.

El ministro de Finanzas del país calcula el daño a la propiedad y al transporte público en US$ 3.000 millones, publicó NYT.

Walmart Chile dice que sufrió 1.200 episodios de saqueos e incendios en 128 de sus aproximadamente 400 tiendas. Dijo que 34 supermercados fueron incendiados y 17 de ellos destruidos por completo.

La compañía aclaró que no pretende responsabilizar al Estado por los daños, sino que busca solicitar seguridad en casos puntuales.

En el texto de presentación ante la Justicia, la empresa señala que actualmente muchos de sus locales se encuentran bajo una “mayor, seria y latente amenaza de ser nuevamente afectados por hechos de violencia, como saqueos e incendios”.

Por lo mismo, solicita de forma urgente la “presencia y acción disuasiva y protectora de las fuerzas de orden y seguridad pública, para que restablezcan el imperio del derecho”.

Chile y sus problemas más allá de Walmart

Según una encuesta de la Universidad de Chile realizada entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre, el 85,8 por ciento de los chilenos se mostró a favor del movimiento social, mientras que sólo el 7,3 por ciento se manifestó en desacuerdo con las protestas. El estudio se llama “Termómetro Social Octubre-2019”. 

Los resultados del sondeo dicen que más de la mitad de la población participó de alguna forma en las calles (55,3%). En detalle, el 71,7% dijo haber asistido a “cacerolazos”, un 61,4% a marchas o concentraciones y el 58,6% lo hizo a través de las redes sociales.

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