Una pizca de psicología te hará más persuasivo

Nuestro cerebro está condicionado a realizar muchas tareas en automático, caminar, respirar,… Sin embargo, al presentarse el momento de tomar una decisión que suponga una pérdida, un desembolso, por ejemplo, al que siempre se le teme, entonces reacciona, se pone en alerta. Para lograr que el cerebro de tu cliente potencial tome la decisión que deseas, te convendrá comunicarle con toda claridad y precisión qué es lo que ganará al adquirir tu producto o servicio, –para ello la técnica de copywriting es altamente efectiva-. La mente tiene también el condicionamiento de la subsistencia, siempre busca tener y de ser posible tener más, por ello ahorramos, para que no exista escasez. Si lo primero que lee al abrir tu página web o encontrar tu anuncio, es el valor de tu marca, lo que puede ganar con ella, será mucho más fácil que le diga sí a tu oferta: “Sí, pagaré esa cantidad porque recibiré esto y aquello, lo que provocará en mí esta satisfacción o la solución a mi problema.”   

Si bien comunicar el beneficio es crucial, hay otros elementos con los que puedes conseguir “enganchar” a tu cliente potencial y cerrar la venta ahorrando tiempo y dinero. Te comparto 5 de ellos:

La afinidad, lograr que el cliente se identifique con tu oferta, con tu marca. Que lea que entiendes lo que necesita y por qué. 

Razones, darle los argumentos necesarios para que conozca por qué puedes ofrecerle lo que le ofreces y además, la razón por la cual tu producto puede hacer lo que dices que hace. 

Datos, cifras, testimoniales. Es recomendable que le des datos duros, por ejemplo: “Hemos comprobado en el laboratorio que el ahorro de energía con este foco es de al menos 50%” o, incluso, si puedes ofrecer testimonios de clientes satisfechos, hazlo, son convincentes, generan confianza y la confianza es el pilar de toda venta. La confianza es difícil de ganar, por ello, ser honesto al escribir y decir siempre la verdad consigue buenos resultados.

Sencillez. El cerebro rechaza lo complicado, pues sugiere un esfuerzo adicional que muchas veces no se desea hacer. Pónselo fácil: el cliente debe entender bien tu producto, debe sentir que es sencillo conseguirlo, para ello puedes utilizar infografías, volantes, folletos en los que con imágenes y textos breves y claros puedas lograr lo anterior. Un ejemplo: “Con sólo 3 sencillos pasos podrás…” 

Y finalmente,

Comparación. El cerebro no percibe el valor de algo en términos absolutos, requiere de un referente, por ejemplo, es difícil que imagines juntas a doscientas mil personas, sin embargo, si te pido que imagines dos estadios Azteca llenos, podrás visualizar la cantidad. Si pones el precio de tu producto, te sugiero que lo compares con dos más, eso es demostrable y genera confianza. 

Cuida a las palabras y ellas cuidarán de tu marca. 

Gracias por leer. Hasta el próximo miércoles.   

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