Un antes y un después de la pandemia

Tal vez ningún avezado sociólogo, ni siquiera Marshall McLuhan, con su visionaria obra La Aldea Global, haya predicho esta pandemia a la que nos enfrentamos.

El mundo ha cambiado en pocas semanas. Tal vez ningún avezado sociólogo, ni siquiera Marshall McLuhan, con su visionaria obra La Aldea Global, haya predicho esta pandemia a la que nos enfrentamos. Toda predicción se quedó corta.

McLuhan sostiene que el desarrollo de esta aldea modificó al ser humano en su esencia, ya que alteró desde su manera de comunicarse hasta la organización social. Predijo la influencia y los efectos de los medios de comunicación en la sociedad, efectos que seguimos padeciendo pero ahora son las redes sociales las ejecutantes.

Lo cierto es que los seres humanos tenemos un enemigo común y no estamos utilizando debidamente el más común de los sentidos, para hacerle frente.

Los medios en este afán de salir adelante y todos los usuarios de las redes y publicidad digital debieran realizar una especie de pacto para trasmitir información que aporte valor.

Son tiempos que nos obligan a pensar fuera de la caja y estas alianzas son necesarias.

Por otra parte, en vez de emplear en toda su extensión las palabras solidaridad, subsidiariedad y principio de orden, utilizamos las que se refieren a la discordia, las fake news, las ideologías y los enfoques, ahora muy desenfocados, para hacerlas brillar de manera inconsciente a lo largo y ancho del territorio del tercer planeta del sistema solar lo cual ocasiona más desesperanza que certidumbre.

Franca oportunidad tienen ante sí los principales líderes de los 194 países soberanos y reconocidos por la ONU para organizarse de mejor y decidida manera, pero abiertas están también las diferencias para encontrar soluciones. Veamos lo que sucede ahora: China, una vez superada su propia emergencia, empieza a prestar apoyos internacionales, así como Cuba, Corea del Sur y Rusia, pero… ¿y los demás?, en estos momentos de extremo apuro es donde el verdadero liderazgo debe salir a relucir y no se deben escatimar apoyos, ¿no hablábamos ya de la solidaridad?.

Los rescates financieros a gran escala deben presentarse sin dilación pues es sabido, que un país sin economía, no podrá solucionar la sanidad. Ambas políticas públicas están ahora ligadas y son dependientes la una de la otra. El Fondo Monetario Internacional (FMI) está colaborando con el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, para brindar asesoramiento más consideramos que el respaldo económico debe empezar a fluir de manera inmediata dejando los consejos y distribuyendo sus apoyos que se denominan: el servicio de crédito rápido (SCR) o el de Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR) y aquí, abordamos con este párrafo, el concepto de la subsidiariedad, al preguntarnos bajo este mismo precepto, ¿cuánto- tanto necesitamos el apoyo financiero y cuánto-tanto, deben estos organismos prestar recursos bajo pesadas garantías?.

Podemos decir que las acciones prioritarias a aplicar en cada país son tres:

Aislamiento. La llamada sana distancia como estrategia principal para contener el virus.

Infraestructura hospitalaria e insumos. Cada país hace su inventario y debe hacerse de lo necesario para asegurar la atención de los pacientes.

Disposición de recursos económicos. Activar el plan de rescate financiero acorde a sus condiciones económicas y a la creatividad para buscar alianzas que le permitan salvar empresas y empleos.

Un cuarto elemento a destacar se refiere a la habilidad de cada gobernante para mantener la paz y la tranquilidad en cada territorio, y a esa disposición se le llama gobernabilidad que en tiempos de crisis, puede desaparecer con solo tomar una mala decisión, ejemplos hay muchos y recientes, basta mirarnos en el espejo de nuestros amigos chilenos, nicaragüenses y franceses.

La pandemia nos está enseñando algo muy importante que es el regreso a la sana comunicación familiar y a fortalecer nuestra fe y esperanza.

Nos encontraremos más adelante.

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