Tres variables y tres lecciones qué te harían triunfar y ser feliz

La buena vida se construye con buenas relaciones.

Aristóteles nos dice: “La felicidad depende de nosotros mismos; la felicidad es el significado y el propósito de la vida, es todo el objetivo y el fin de la existencia humana”

Tres variables qué nos podrían mantener felices a lo largo de la vida

El descifrar la importancia entre el triunfo versus la felicidad es un tema que, después de haber vivido algunos decenios, se nos hace menos complicado desentrañar, creemos que es asunto que destaca tres variables muy significativas:

1. Sin importar la edad: “Nadie aprende en cabeza ajena”

Es de entender que cada uno vive y quiere vivir sus experiencias para encontrar su camino. En los jóvenes, ser rebelde es un comportamiento entendible, todos hemos sido jóvenes y sabemos que es parte de un proceso esencialmente de esa etapa de la vida. El propósito consciente o no es la búsqueda de la propia identidad, es por eso por lo que en ocasiones escuchamos la frase “Nadie aprende en cabeza ajena”.

La experiencia nos dice que las personas entre más madurez adquieren, que generalmente es producto de la edad, aceptan que la felicidad, no necesariamente está eslabonada con el triunfo o éxito económico, financiero, deportivo, artístico o político y que generalmente, las personas maduras, lo asocian con temas relacionados con aspectos espirituales, familiares, incluso sociales en términos del contacto o relacionamiento con la gente.

2. El contexto en el que nos desarrollamos influye de manera relevante

Ese tejido que vamos bordando a través de nuestras vivencias, familiares, escolares, de la calle, del trabajo y de todo aquello que nos lleva por la vida va dando forma y sentido a nuestra manera de apreciar la vida, ya que nos van proporcionando satisfacciones o frustraciones, y dependiendo del carácter con el que nos formamos se va conformando el mapa de nuestra existencia, ligado o no a cuestiones superficiales, materiales o espirituales. No podemos dejar de observar que la sociedad hoy y siempre ha transmitido conductas que hacen que la persona reproduzca y se vea favorecido o afectado en su rendimiento.

3. Los valores o antivalores que rigen día con día nuestro camino por la vida

Comprensiblemente el contexto, la madurez, el carácter de cada persona, su comprensión y conducta ante la vida hará que prevalezcan costumbres, valores y antivalores; éstos serán la brújula que oriente el deseo por dar preferencia en la vida al triunfo, al éxito o a la felicidad.

Lecciones del estudio más largo sobre la felicidad

Toda esta deliberación la hacemos para aterrizar en un estudio que ha llevado a cabo la Universidad de Harvard titulado ¿Qué hace una buena vida?, tratando de entender esa buena vida en términos de la salud y de la felicidad.

La Universidad de Harvard durante 75 años ha rastreado la vida de 724 personas, preguntándoles acerca de su vida en el hogar, su trabajo, su salud; todas estas preguntas y respuestas no eran previsibles para saber cómo resultarían las historias de sus vidas.

Fue un estudio extremadamente insólito, ya que logró seguir la vida de estas 724 personas durante un muy largo tiempo, superando retos de probables abandonos de los investigadores o de los entrevistados o falta de financiamiento para continuar con la investigación y su estudio; pero en este caso, se ha logrado lo que da una gran validez al mismo: hoy día 60 personas de las 724 continúan con vida, y con edades que rebasan las nueve décadas.

Lo maravilloso de este estudio, es que a la fecha se continúa siguiendo a los más de 2,000 descendientes de estas personas. Esto es parte del relato de Robert Waldinger quién es el cuarto director de este estudio.

Dicho estudio ha seguido a dos tipos de personas;

• El primer grupo inició cuando eran estudiantes del segundo grado en Harvard, todos concluyen sus estudios al término de la II Guerra Mundial, la mayoría se fue a la guerra.

• El segundo grupo eran muchachos de barrios pobres de Boston, personas desfavorecidas con grandes problemas de pobreza, esto en los años 30´s del siglo pasado.

El estudio ha sido más allá de un cuestionario, ha incluido entrevistas personales en sus hogares, se consiguen sus historias clínicas, se habla con sus hijos, se les aplican estudios de laboratorio médico, se registran conversaciones con sus parejas, quienes se sumaron al estudio.

Mensaje acerca de qué hace una buena vida

El mensaje no tiene que ver con la fama, el dinero ni con el hecho de trabajar mucho. El mensaje de 75 años de estudio es:

“Las relaciones nos hacen más felices y más saludables”

Tres lecciones acerca de las relaciones:

El estudio nos ofrece tres lecciones producto del estudio realizado desde hace 75 años al grupo de 724 personas y son las siguientes:

Primera lección: La importancia de las conexiones sociales

Éstas nos hacen bien (Principios básicos para fortalecer relacionamiento y resultados vía @merca20) y la soledad mata. Resulta que las personas con mayor número de vínculos sociales reales (no digitales) con la familia, amigos y su comunidad, son más felices, más sanos y viven más que las personas con menos vínculos. Esta soledad que puede ser toxica, se presenta con mayor daño en la mediana edad.

“El término crisis de la mediana edad describe un periodo de interrogante personal, que generalmente ocurre al alcanzar la mitad de la edad dentro del periodo de 40 a 60 años. A esa edad, en muchas ocasiones la persona siente que ha pasado la etapa de su juventud y la entrada a la madurez.

Segunda lección: Importancia de la calidad de esas relaciones sociales

Las relaciones sociales, están ahí presentes en cada lugar y paso de nuestras vidas, y éstas harán su tarea en y para el momento que se vive; en estos casos podemos estar entre mucha gente o con un grupo o una persona en particular, y la gran diferencia la hará la calidad de esta relación. Dice el estudio que la predicción de la salud con la que llegaría un octogenario no era el nivel de colesterol, sino la calidad y grado de satisfacción de sus relaciones personales. Las personas con buenas relaciones a los 50 años fueron más saludables a sus 80 años de vida, sus buenas relaciones fueron buenos amortiguadores ante dolores físicos producto de la edad, a mayor calidad de relación y mayor tolerancia al dolor físico.

Tercera lección: Las buenas relaciones protegen el cerebro

Las buenas relaciones no solamente producen beneficios en la salud corporal, sino también en nuestros cerebros; estar en una relación de afecto seguro al llegar a la edad de envejecimiento da protección, máxime cuando esa persona sabe que puede contar con apoyo si lo necesita; esto no implica una relación perfecta, sin discrepancias, se trata de saber que cuentas con el otro en momentos de dificultad.

Las relaciones no son fáciles, son complicadas, somos seres humanos, cuidar a la familia y amigos nos es asunto glamoroso, de encanto. Las personas del estudio cuando tenían 50 años o menos expresaban su deseo por el triunfo, éxito, la fama, un buen trabajo y el dinero, relacionados con una buena vida y la felicidad.

En estos 75 años, el estudio de la Universidad de Harvard ha demostrado, que, con el tiempo, les fue mejor a las personas que se inclinaron por enriquecer, fortalecer sus relaciones con calidad, con la familia, amigos, con su comunidad.

Reflexión

Apreciado lector, ¿qué será de ti? Hoy tienes 25, 30, 40, 50 o 60 años, la formula podría ser tan sencilla como dedicar más tiempo al contacto físico que a lo digital, ir el rescate de relaciones añejas con nuevas propuestas, caminar juntos, compartir noches bohemias, visitar parientes olvidados y que han sido parte de nuestra vida y con las cuales hemos abierto zanjas aparentemente infranqueables.

Expresábamos en nuestro artículo en Merca2.0 que: Triunfar es algo muy divertido y así lo creemos, pero ser feliz es vivir. El tiempo es un recurso no renovable, afortunadamente el ser humano, por muy errado que haya sido, tiene en su espíritu el toque de la amistad y la relación.

La buena vida se construye con buenas relaciones, ésas quedan en la mente, en el recuerdo, lo demás queda en el olvido; al final del camino el triunfo o éxito suman, pero indiscutiblemente la felicidad multiplica las posibilidades de vivir y vivir bien.