Y tú, ¿tienes la resiliencia de los líderes y campeones Olímpicos?

Ellos también saben llorar

En nuestra formación cultural el llanto es una emoción y una acción muy discutida en cuanto que, si es bueno o malo llorar, ya sea por tristeza, o por felicidad; más cuando se es del sexo masculino, el llanto por dolor generalmente nos es criticado, y más de uno podrá recordar, cuando de niño lloraba y su padre le decía “no llore, sea machito”.

Lloró y Rio 2016
En estos intensos días de actividad olímpica, se han combinado varios temas de reflexión en cuanto al éxito, fracaso y su desenlace en el llanto; argumentos relacionados con la participación de los atletas, algunos pertenecientes a grupos distintos al paradigma deportivo y olímpico de fuerza, belleza e incluso al de tener una representación de su país. Todo lo anterior conectado con la necesaria e inevitable expresión de sus emociones a través del llanto, ante situaciones, como la de los refugiados al haber llegado, contra viento y marea, a Rio 2016, o del resultado del dolor de una lesión, o de la crítica perversa, también como producto de la derrota e incluso el fruto del triunfo. Principalmente cuando el que lo sufre es alguien que ha pasado años preparándose a fondo para triunfar en estos juegos.

Capacidad de resiliencia y talentos sin explotar
Esta Olimpiada Rio 2016, nos ha dado la oportunidad de observar diversos perfiles de deportistas. En la sesión inaugural vimos desfilar a 10 refugiados bajo la bandera olímpica “Su participación en las Olimpiadas es un tributo al valor y la perseverancia de todos los refugiados al superar la adversidad y construir un futuro mejor para ellos y sus familias. Filippo Grandi Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, de la agencia ACNUR, declaró que dicha agencia, “está con ellos y con todos los refugiados”. Y en la inauguración algunos refugiados al ingresar al Maracaná, derramaron lágrimas, sintiéndose posiblemente huérfanos de país.

Esta iniciativa, de integrar a los refugiados, llega en el momento en que más personas que nunca -59,5 millones- se han visto obligadas a huir de sus hogares a causa de los conflictos y la persecución. Este equipo que los representará en Río espera dejar entrever al mundo su capacidad de resiliencia y sus talentos sin explotar.

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No siempre el favorito y el mejor del momento triunfa
También nos ha tocado ver atletas participantes ahora en Rio 2016, a quienes no se les daban grandes posibilidades de éxito, y que al triunfar no pudieron contener el lagrimal, tales son los casos de Juan Martín del Potro y Michael Phelps.

Juan Martín del Potro, “deje hasta la última gota de sudor”
De Potro (nació en Tandil, Argentina, el 23 de septiembre de 1988) tenista argentino de 28 años., que compite como profesional desde 2005. En estos Juegos Olímpicos de Río 2016 eliminó en primera ronda por un doble 7-6 al número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic quien tuvo que retirarse entre lágrimas producto de la derrota, no sin antes reconocer a Del Potro diciendo “Tiene una gran paciencia y una perseverancia increíble para hacer todo lo que ha hecho”. También Del Potro finalizó el encuentro emocionado y con lágrimas en su retorno triunfal, tras una lesión que estuvo cerca de terminar su carrera.

Del Potro, luego de ganar la segunda y tercera ronda y también los cuartos, tuvo que enfrentarse a un rival difícil: Rafael Nadal, en semifinales. Le ganó 2 a 1 en sets. El tercer set lo ganó por 7-6. Así Del Potro, hizo historia tras haberle ganado al primer mejor tenista del mundo y al cuarto. El torneo le brindó su segunda medalla olímpica, esta vez de plata, al perder la final con el escocés Andy Murray.

Michael Phelps, “Nada más el diablo por viejo, que por diablo”
A Phelps los expertos no le daban grades posibilidades de refrendar sus múltiples triunfos de Londres 2012. Michael Phelps nació en Baltimore, Maryland el 30 de junio de 1985, nadador estadounidense de 31 años; es el deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos, con un total de 28 medallas. Phelps también posee los récords de más medallas olímpicas de oro (23) y Michael Phelps lloró tras recibir la medalla 22 de oro.

Mónica Ledecky también lloró
En el pináculo del triunfo en Rio 2016, la súper atleta Mónica Ledecky manifestó su condición de un ser mortal cuando lloró después de recibir su medalla; una atleta que el periódico El PAIS define como “El misterio de la reina de América” con un perfil de esta estadounidense, sumamente interesante, el cual ha desconcertado a los expertos, mismos que esperaban que arrasara, cuestión que sucedió Ledecky.

Monica lloró de alegría, de emoción, de agotamiento, de satisfacción… Probablemente sintiendo el verdadero significado de una frase que metafóricamente ha repetido en voz alta muchas veces: “Vas a morir o vas a ganar”. Había ganado.

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Y México también lloró
Según la revista Forbes, México se perfila como la economía #16 en el mundo, y sin embargo, como decimos en el mismo México, “nada más no pinta” en el medallero olímpico, y esto hace llorar a nuestros atletas y a algunos millones de mexicanos.

A nuestro opinar el problema de la falta de medallas para México, de algún modo, no es por los que fueron a Rio 2016, sino por los que se quedaron, que son muchos, en un país con 122 millones de habitantes y el número 16 como economía del mundo, y no alcanza ni para ganar ni siquiera “una medallita de San Martín de Porres”.

El caso de México en Rio 2016, no es la gimnasta tan rudamente criticada, no es la arquera que estuvo a un tris de una medalla (por lo menos de bronce) no es el futbol, que después de ser Campeón Olímpico en Londres 2012, fue desilusión en Rio 2016. Tajantemente decimos no son los deportistas; sino reiteradamente lo expresamos: son las personas que, en sus diversos roles, planean, establecen los perfiles de los atletas olímpicos y en general dirigen el deporte en México. Son en su conjunto autoridades prestas para la fotografía, cuando hay medallas, y escurridizas de la crítica cuando hay fracasos.

Quiere llorar, quiere llorar
Las razones y el origen del llanto se siguen debatiendo e investigando, pero la buena noticia es que sí hay acuerdo sobre los buenos efectos que trae vinculados el llanto, como son: la reducción de estrés y la claridad de pensamientos, entre otros; así que, si bien muchas veces pasar por la experiencia o por la fase previa, del llanto, no es algo agradable, las emociones son algo natural que no se debe reprimir o intentar controlar y si conducen al llanto, por algo será, aunque todavía no sepamos puntualmente por qué.

Por supuesto que se vale llorar, y es sano llorar, máxime cuando se ha dado, como lo expreso Juan Martín Del Potro “Hasta la última gota de sudor”. Sobre todo, cuando el que lo sufre es alguien que ha pasado años preparándose a fondo para triunfar en estos juegos. Además, no debemos de privarnos del llanto ya que es una acción que está reservada únicamente a los humanos, muy humanos.

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