Super Bowl, legendario exponente de la publicidad mundial

México, D.F.– El 60 por ciento de los estadounidenses se identifican como fanáticos de los deportes y, con la realización del Super Bowl, estos intereses y preferencias de los seguidores se hace notar, principalmente para los cientos de marcas que pelean por anunciarse en dicho evento. Gracias a un artículo publicado en Adweek, es que podemos conocer la relación que tiene la publicidad con este afamado deporte a nivel mundial.

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Hay numerosos momentos históricos que forman parte de este evento deportivo, sin embargo, existe otra parte de la historia del Super Bowl que acompaña al deporte mismo como tal, pero que no tiene que ver directamente con éste, por ejemplo, “Mean Joe” Green aceptando una Pepsi de un niño en las gradas o Joe Namath sonriendo como un niño mientras Farah Fawcett le unta la barbilla sin afeitar con Noxzema. ¿Qué tienen que ver estas escenas con el football? Nada y todo.

Estos forman parte de los legendarios anuncios de publicidad del Super Bowl y, aunque nos guste o no, estos y los de su clase son ahora más famosos, más memorables y, desde luego, más divertidos como para verlos en YouTube. Aunque no hay un porcentaje exacto, ahora es sabido que no sólo una buena parte de los que sintonizan el Gran Juego se quedan por los comerciales, sino que un buen número de ellos lo sintonizan sólo para ver éstos.

No es de extrañar, entonces, que desde hace tiempo las empresas se dieran cuenta de que si lo que quieren es hacer un gran frente de mercadotecnia, no hay mejor manera de hacerlo que con un spot en el Super Bowl. Eso suponiendo, claro, que puedan pagarlo.

En 1967, cuando Kansas City se enfrentó a Green Bay en la primera copa, los ejecutivos de la NBC decidieron cobrar a los anunciantes 37 mil 500 dólares por un espacio de 30 segundos.Y éstos últimos sabían que esto era sólo el comienzo. Con la excepción de un pocos descuentos otorgados durante la recesión, el costo de un anuncio en el Super Bowl se disparó como una patada de gol de campo de su promedio actual al ubicarsu precio alrededor de los tres millones de dólares. Es lógico, entonces, que si una empresa va a invertir esa cantidad de dinero en efectivo, le de a América la mejor publicidad que le sea posible producir. Mientras que el Gran Juego muestra lo mejor de Estados Unidos en cuanto a actuaciones deportivas, exige el mismo tipo de desempeño en un comercial.Sin embargo, no siempre es así.

No obstante, pasando desde los spots más brillantes a los que es mejor olvidar -lo que incluye a los bebés parlantes de E*Trade, el icónico “Whassup!” de Budweiser, a Herb the Nerd de Burger King y las advertencias de Eli Lilly de que las erecciones inducidas por Cialis no deberían durar más de 36 horas- estos comerciales son una ventana a la cultura. Y, para los más de 100 millones que esperan para ver el partido el 6 de febrero, esto ocurrirá de nuevo.

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