RSC: una obligación de las Relaciones Públicas

Cada vez son menos las empresas cuyo único interés está enfocado exclusivamente en beneficiarse sin considerar el impacto que sus acciones puedan causar al exterior. Y si, se acepta el aplicarse para lograr las metas de negocio, pero lo que no se vale es que dichas acciones estén perjudicando el entorno en el que vivimos y provocando daños que podrían ser irreparables en el futuro, e ignorarlo.

Es tarea de las agencias de relaciones públicas promover la acción voluntaria de sus clientes, para que parte de sus actividades se orienten al cuidado del medioambiente, el desarrollo social y desarrollo sostenible. Esta mentalidad, debe permear en los socios, empleados y otros grupos de interés, de forma tal, que todos se integren y formen parte de los principios de operación y estrategias de la organización en este sentido.

Una manera de comprometerse y promover una mentalidad de empresa responsable es postularse al reconocimiento como Empresa Socialmente Responsable. El Centro Mexicano para la Filantropía, A.C. (Cemefi) y la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial (AliaRSE), acaban de anunciar a los merecedores del Distintivo ESR® 2019, tras haber cumplido satisfactoriamente con los estándares establecidos en los ámbitos de la responsabilidad social empresarial. Es gratificante ver la cantidad de PYMES y nuevas empresas que lo obtuvieron por primera ocasión.

El distintivo reconoce el esfuerzo por asumir voluntaria y públicamente el compromiso de implementar una gestión socialmente responsable y de mejora continua, con la intención de que forme parte de la cultura y estrategia de negocio. Cuando una organización se postula, se adhieren en su totalidad al deber de cumplirlo y promoverlo. 

De acuerdo al especialista, Justo Villafañe, existen seis variables que impactan en la reputación corporativa, a saber: el gobierno corporativo; la gente, el talento en la organización; la calidad de sus productos o servicios; los resultados; la internacionalización y si, la responsabilidad social corporativa.

Por eso los gestores de reputación, las agencias de relaciones públicas, insisten a las organizaciones en la implementación de políticas e iniciativas serias, permanentes y efectivas en sostenibilidad, para que cambien sus procesos de producción y suministro, los consumidores a elijan bienes que hagan más bien o menos daño y los encargados de formular normas, puedan regular el desarrollo sostenible.

Estos son desafíos difíciles, que se complican aún más por el hecho de que las organizaciones que pueden tener el mayor impacto en estas áreas (compañías multinacionales, la ONG´s, los gobiernos) tienden a ser lentas para actuar o cambiar de dirección. Aquí es donde las relaciones públicas pueden tener un papel más dinámico como un agente para el cambio y lograr qué, en lugar de retraerse, las empresas adopten el poder de las relaciones públicas como acelerador del cambio, al reconocer la evolución de los criterios de aceptabilidad ambiental, económica y social en su industria.

Las empresas son principalmente reactivas en el desarrollo de programas de RSC, ya que responden a presiones externas en lugar de resolver la naturaleza de sus responsabilidades corporativas. Los profesionales de la comunicación pueden desempeñar un papel de liderazgo en la defensa y promoción de la contribución de una organización a la sociedad, a través de una investigación sustentada, la exaltación de los valores de sus clientes y la identificación de las necesidades de los grupos de interés.

Ya no se trata de iniciativas simples. Debemos aseguramos de que los fundamentos de los programas de RSC sean relevantes. Identificar y crear iniciativas que den vida a los valores y la gobernanza de la empresa. Se trata de implementar estrategias integradas en toda la organización. Las empresas exitosas deben mostrar su compromiso de contribuir mayormente al interés público.