¿Qué es el periodismo responsable en la era digital?

Mucho se habla de la responsabilidad que tenemos los ciudadanos cuando adquirimos el poder de que nuestros mensajes se magnifiquen mediante canales digitales como las redes sociales. En el momento en que las personas con acceso a esta tecnología comenzamos a tratar de informar lo que ocurre en nuestro entorno, se generó la cuestionable idea de que hoy todo aquel que tenga un smartphone y una potencial audiencia es periodista.

De acuerdo con el estudio Hábitos de los usuarios de internet en México 2017, realizado por la Asociación de Internet, revela que el 83% de las personas que hace uso de esta plataforma, lo hace para acceder a las redes sociales, mientras que 74% lo hace para buscar información sobre determinado tema.

La idea de la era digital “un periodista en cada hijo te dio” resulta atractiva, pero se acerca más a la utopía que a la realidad, si nos referimos a un periodismo responsable. El estar enterados de lo que ocurre en tiempo real, en cualquier rincón del mundo, contado sin filtros por el mismo testigo de los hechos es un paradigma inobjetable, sin embargo, no siempre la calidad de la información que se vierte tiene que ver con las bases de un periodismo constructivo apegado a la objetividad y responsabilidad.

Una realidad es que una de las características del buen periodismo es el de perseguir la verdad. Para ello, los profesionales del periodismo, reporteros y editores, se desenvuelven como una suerte de investigadores, buscan pistas, consultan fuentes abiertas o privadas, cuestionan todo lo que se les presenta como la verdad absoluta y buscan demostrarlo o refutarlo.

El buen periodista, el que hace periodismo que vale la pena, no toma como verdad la primera versión y su actuar se acerca más al de un detective que a alguien que corre por ganar una exclusiva; así, sabe que hacen falta dos elementos esenciales para contar una buena historia: tener la verdad en la mano para interpretarla y tener la pericia literaria de saber contarla.

Hoy, sin embargo, una realidad que no gusta a muchos es que el tipo de periodismo que se consume, primordialmente por las generaciones más nuevas, dista mucho, en su mayoría, de ser un buen periodismo, si así podemos llamarle.

Se informa expeditamente, se toma la primera versión como verdad, la metodología de investigación resulta anticuada y aburrida, por lo que se omite, se investiga poco y se olvida rápido. La noticia es usada y desechada, pues detrás de ella vienen otras noticias capaces de sorprendernos.

Ante este panorama, los puristas suelen escandalizarse y divisar cerca el fin del periodismo que vale la pena, sin embargo, el mismo panorama nos demuestra que, de la misma manera que la era digital permitió la proliferación exorbitante de voces que quieren informar, también dio pie a que surgiera un sinfín de espacios informativos que ofrecen puntos de vista distintos y diferentes formas de generar debates.

Diversos medios se han sumado a utilizar las redes sociales como puentes con la sociedad y los consumidores de información, esto con el objetivo de hacerse presentes en las plataformas que están utilizando sus públicos objetivos, ya que, de acuerdo con la Asociación de Internet, los usuarios pasan el 38% de su tiempo conectados en internet en alguna red social y 77% lo hace a través de un Smartphone. El reto entonces está en lograr una exitosa migración hacia los canales digitales.

Quienes realmente se interesen por leer, escuchar y ver opiniones, estilos y formas de hacer periodismo diferente, no tendrán problema en encontrarlos dentro de la jungla informativa. Sí, las redes sociales propician una desinformación modernamente llamada posverdad, pero lo cierto es que a diario surgen personajes y espacios que le apuestan al buen periodismo, esa es parte de la diversidad y está en el consumidor elegir lo que para él resulte de mejor calidad.