POWER DRESSING: UNA ESTRATEGIA PARA PROYECTAR ESTATUS Y PODER

En muchas ocasiones el carácter de una persona o su posición laboral pueden definirse por el poder de su vestuario, sobre todo si lo utilizan como una estrategia de imagen pública.

Con el paso de los años la vestimenta de las mujeres ha evolucionado y roto estereotipos, sobre todo en el ámbito laboral. En los años 80’s surgió el término “power dressing” para referirse a un estilo de vestir que les permitía a las mujeres reflejar, a través de su atuendo, su autoridad en el contexto empresarial, político y de negocios. En ese momento evocaba una indumentaria conservadora, tradicional e incluso masculina siendo el clásico traje sastre el protagonista.

Hoy en día este concepto va más allá del uso del traje sastre; consiste en utilizar todos los recursos relacionados con la vestimenta para evocar poder, autoridad y liderazgo consolidando la posición de la mujer en el mundo profesional y cómo interactúa en él.

De acuerdo con un estudio realizado por la Northwestern University en Illinois, Estados Unidos, la indumentaria que una persona luce, tiene una notable influencia en sus procesos psicológicos debido a dos factores: el significado simbólico de las prendas y la experiencia física de llevarlas puestas”.

Como resultado, las mujeres buscan un mayor empoderamiento a través de su guardarropa, sobre todo con el uso del vestido, resaltando así sus características femeninas y alejándose cada vez más del estereotipo de años atrás sobre “comportarse o parecerse a los hombres, en un sentido tradicional, para ser tomadas en serio” como lo menciona Arielle Patrick, Vicepresidenta de Edelman.

En palabras del diseñador Zac Posen “un vestido de poder tiene una sensación de 

equilibrio. Puede ir de día a noche, te hace sentir segura y te permite apropiarte de tu feminidad”, además “es un lienzo en blanco que se presta a cualquier mensaje que su portador quiera proyectar”.

Pero no todas las mujeres deciden expresar su personalidad y liderazgo con un vestido; hay algunas como Angela Merkel que optan por llevar un uniforme, es decir, usan prendas muy similares en distintos colores (o incluso el mismo). Otras prefieren expresarse por medio del poder que les confieren a sus tacones, a sus accesorios o a utilizar un guardarropa versátil como Michelle Obama quien una vez mencionó: “una de las lecciones con las que crecí fue la de siempre ser fiel a mí misma y nunca dejar que nadie trate de distraerte de tus objetivos”.

Sea cual sea la forma en la que decidas llevar el “power dressing”, toma en cuenta las siguientes claves:

  1. Busca el equilibrio entre ser atractiva y poderosa cuidando cada detalle de tu arreglo personal.
  2. El high low dressing” ¡es una excelente opción! Mezcla una pieza costosa con otras prendas de precio más accesible.
  3. Utiliza la moda a tu favor. No es necesario que cada temporada renueves completamente tu guardarropa, más bien, trata de elegir prendas o accesorios que denoten que estás en tendencia combinándolas con los clásicos que ya tienes.
  4. Utiliza tu bolso como complemento a tu outfit, que seas tú la que llama la atención, para ello, llévala en la escala correcta y con un diseño que refleje tu personalidad.
  5. Sé tú misma.

Recuerda que la ropa es una poderosa herramienta de comunicación que puede proyectarte como una verdadera figura de liderazgo sin perder la feminidad.

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