¿Por qué fidelizar la preferencia del consumidor?

Todos los días las marcas competimos en una carrera constante por diferenciarnos en nuestra categoría para lograr fidelizar la preferencia del consumidor.

El valor de marca no solo es un factor que ocupa a los expertos en mercadotecnia, este valor implica generar engagement o vinculación con los clientes a través de una presencia constante y efectiva de nuestra marca, en su vida cotidiana.

El top cinco, de las marcas mexicanas este año lo encabezó la paraestatal, Pemex, pero su valor se depreció 13%, al pasar de 8,477 millones de dólares a 7,369 millones de dólares entre 2017 y 2018, según Brand Finance en su estudio “Las marcas mexicanas más valiosas de 2018”.

Todos los días las marcas competimos en una carrera constante por diferenciarnos en nuestra categoría para lograr fidelizar la preferencia del consumidor.

Para lograr esta fidelización, debemos ofrecer a nuestro mercado la promesa de un valor agregado que nos diferencie de la competencia; comunicando apropiadamente cada aspecto de la marca, a través de los canales adecuados, siempre teniendo en consideración que debemos ser capaces de cumplir con dicha promesa de valor.

Por ello, debemos desarrollar modelos que nos permitan trazar e implementar tendencias de consumo basadas en las características de nuestro mercado, y que incluso nos den una dirección para generar una identidad conjunta, de manera que vean a la marca como un interlocutor cotidiano y no como un ente externo que busca un beneficio particular.

La aplicación asertiva de un proceso de conocimiento, análisis y empatía, nos ayudará a adaptarnos a las necesidades actuales y latentes del mercado, que favorecerá la toma de decisiones y nos dará las herramientas para responder a los cambios que se registren en los consumidores o usuarios en su día a día.

Otro componente que debemos considerar al momento de exponer nuestra identidad al público es la transparencia. Si no podemos ser confiables en lo que prometemos, ningún elemento emocional o cultural será suficiente para fidelizar a nuestros consumidores. No debemos olvidar que la marca es la carta de presentación de la oferta de valor de un producto o servicio.

En el caso específico del sector asegurador, por ejemplo, un gran reto que tenemos las aseguradoras es desvincular el paradigma de las “letras chiquitas”, que de inmediato generan una connotación de desconfianza y de recelo ante nuestro acercamiento. Por ello muchas compañías hemos implementado estrategias de comunicación sencillas y claras, que respaldan a un portafolio de soluciones que cumple con la promesa pactada en la compra.

Hay un dicho popular que dice que “prometer no empobrece”, pero no cumplir sí puede salir muy caro, por lo que debemos ser muy cuidadosos y evitar que nuestro ímpetu comercial nos haga generar expectativas que terminen en desilusiones para nuestros clientes y el entorno donde cada marca opera.