La realidad post-pandemia dejará para las marcas un consumidor con pocas capacidades de compra. Cuando menos así lo indican las nuevas estimaciones entregadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) las cuales indican que 12 millones de mexicanos se habrían quedado sin empleo tan sólo durante abril pasado.

Estas fueron las conclusiones de la primera Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), presentada por Julio Santaella, presidente del Instituto, quien precisó “es importante subrayar que se trata de una suspensión sin percepción de ingresos de por medio y sin certeza de si se mantiene el vínculo laboral o de retorno al trabajo. Esto implica que hay una disminución de la fuerza laboral o de la Población Económicamente Activa ante el mes de abril y como correspondiente a esa caída en la fuerza laboral, tenemos un incremento de la Población No Económicamente Activa”.

Fuerza laboral a la baja

En números francos, se habla de una caída en la participación laboral, lo que se traduce en menos ingresos y un golpe duro a la cadena de generación de valor.

De manera puntual se estima que la Tasa de Participación Económica en abril de fue del 47.5 por ciento respecto a la población de 15 años y más, cifra menor en 12.3 por ciento a la reportada en marzo pasado, con lo que se pasó de 57 millones de personas activas económicamente a 45 millones, una diferencia se 12 millones.

Con esto, la Población No Económicamente Activa (PNEA), se incrementó de 38 millones a 50 millones de personas, mientras que la subocupacióm se levó el 16.3 por ciento para llegar a 5.9 millones de personas, en comparación con mayo pasado.

Oferta de empleo se detiene

El panorama es especialmente retador si consideramos que la cadena parece estar detenida en todos los sentidos.

Aunque 2.1 millones de personas, que equivalen a 4.7 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), realizó algún actividad relacionada con la búsqueda de empleo tasa superior en 1.7 puntos porcentuales respecto al mes de marzo, la realidad es que la oferta de empleo está paralizada.

Cuando menos así lo refiere un reciente estudio firmado por OCC Mundial, el cual revela que  el 56 por ciento de los reclutadores en México ha puesto en pausa sus contrataciones, mientras que sólo 8 por ciento sigue contratando con normalidad y apenas el 2 por ciento está reclutando mucho más que en semanas anteriores.

El asunto no es menor. Lo que esta en juego es la capacidad de los mexicanos para generar valor lo que de manera puntual se traducirá en una reducción en la capacidad de consumo que se reflejará por lógica en los ingresos de las propias empresas.

El rol de las marcas

En este sentido, las marca se enfrentarán a un consumidor con una economía personal seriamente dañada, situación que demandará mayores esfuerzos para demostrar el valor que cada producto y marca son capaces de ofrecer para optimizar su nivel de vida y bienestar.

Adicional, las firmas comerciales como empleadoras deberán de ser cada vez más claras en la manera en la que gestionan a su personal.

Si bien muchas se verán forzadas a recortar sus plantillas, la manera en la que estos procesos se ejecuten dirán y tendrán un impacto nada menor en la reputación de las mismas.

Por último, activar la contratación será fundamental para activar la cadena de generación de valor, misma que en las condiciones actuales supone grandes retos financieros para todas las unidades económicas que operan en el país.

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