Polémica por un impuesto “a encender la TV”

Buenos Aires, Argentina.- Un conflicto por el pago de derechos a la propiedad intelectual a autores, compositores, intérpretes, productores, directores de cine, actores y bailarines, podría derivar en un aumento de tarifas o, directamente, en la ausencia de TV en bares, hoteles y restaurantes.

Los costos en la Argentina están en alza. Con una inflación que promedia el 40 por ciento interanual, todo aumenta por encima de los ingresos, lo que ha llevado a que muchos negocios tengan la rentabilidad muy acotada.

Es el caso de los bares, hoteles y restaurantes que, según denuncian, están ahogados por la presión que supone la suba de precios, salarios, impuestos y otras tasas derivadas de su actividad.

Entre esas imposiciones están los derechos a la propiedad intelectual que cobran diferentes organizaciones encargadas de velar porque se respete la ley 11.723, que determina una serie de cánones que deben pagar los comercios que transmiten programas de TV o música grabada en lugares públicos.

El mayor de los conflictos se da en la habitación de los hoteles. “En un cuarto de hotel es incomprobable si el huésped ve o no televisión y lo mismo hay que pagar por cada aparato”, dijo a Clarín Leonardo Baguette, vicepresidente de una de las organizaciones que cobra los derechos, entre las que está la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música, la Sociedad de Autores (Argentores), la Asociación de Intérpretes, la Sociedad de Gestión de Actores Intérpretes y Directores Argentinos Cinematográficos. Sí, cinco entidades diferentes.

El argumento de las entidades recaudadoras es que la habitación de un hotel es un ámbito público, donde poner un televisor indirectamente tiene un fin comercial. Del otro lado, los gastronómicos y los hoteleros dicen que no hacen un uso económico de la difusión de imágenes y sonidos sólo por tener televisores.

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La novedad es que ingresaron en el Congreso Nacional de Argentina dos proyectos de ley para que las habitaciones de hotel sean consideradas un ámbito privado. De aprobarse, y según las condiciones de reglamentación, podría ser un alivio para el sector en tiempos de bajas ventas.

Es que según advierten los dueños de hoteles, si no sucede, deberán sacar los TV de las habitaciones y lugares comunes, porque el mercado deprimido no permite aumentar más las tarifas.

El tema de las tarifas –especialmente en Buenos Aires– no es menor, porque es uno de los factores que hace que miles de viajeros reserven apartamentos por fuera del sistema hotelero. A través de aplicaciones como Airbnb y otras similares, consiguen muy buenos precios (y referencias de otros turistas), evitando ir a hoteles cuyos valores son superiores.

Según esgrimen los hoteleros, este tipo de tasas e impuestos encarecen su actividad y los pone en una situación de desventaja.