• De acuerdo con Medium, hasta 50 por ciento de los consumidores millennial aún hacen caso a la publicidad print

  • Según B2C Print, hasta siete de cada 10 usuarios en Estados Unidos aún prefieren leer en un formato tradicional

  • Fobres señala que los anuncios impresos serán todavía muy poderosos entre la industria de artículos de lujo

A pesar de sus problemas, la publicidad digital es todavía (y seguirá siendo) el segmento con mayor inversión de todo el mercado. Para agentes como Facebook y Google, que dominan estos canales, son  excelentes noticias. Sin embargo, los medios tradicionales (como TV, radio y en especial print) han tenido que luchar como les es posible para sobrevivir. En su desesperación, han encontrado una opción atractiva: copiar a las plataformas digitales.

Según Adweek, Hearst Magazines probará la personalización de anuncios para sus revistas impresas. Con bases de datos, detectará qué productos podrían interesar a sus suscriptores. Luego, enviaría publicidad impresa dirigida en específico a cada individuo. Se planea que incluso el copy tenga el nombre de la persona a quien deba mandarse el número. El proyecto primero aparecería en Elle, pero podría extenderse a otros productos del conglomerado.

Publicidad tradicional, digitalizada

No es la primera vez que una marca tradicional decide darle un giro a su unidad de negocios publicitaria. Condé Nast anunció en mayo que empezaría a producir contenidos de video para atraer a generaciones más jóvenes. También varios conglomerados de TV y radio se han visto forzados a rehacer sus estrategias de publicidad para conservar sus fortunas. Además, con las preocupaciones de seguridad de marca, estos canales han experimentado un resurgimiento.

De hecho, la digitalización de la publicidad print es un proceso natural, casi necesario. De acuerdo con Stephan & Brady los canales tradicionales deben aceptar que, para sobrevivir, deben aceptar una fusión entre las nuevas tecnologías y su negocio. Nina Hale agrega que, así como muestra Hearst, medios impresos, de TV y radio, empiezan a imitar a sus contrapartes en línea. Apunta también que parte de la transformación debe estar ligada al Big Data.

Este nivel de personalización, por otro lado, podría ser notablemente costoso y difícil de implementar. Eso sin contar los retos operacionales que implican entregar contenido físico personalizado, sin fallas. Pero esta inversión bien podría ser justo lo que le hace falta a la industria tradicional print para volver a valorizarse. En especial en un mundo digitalizado donde incluso los grandes exponentes de la industria están sufriendo grandes pérdidas.