Durante las primeras horas de este miércoles, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó como pandemia al brote de coronavirus, mismo que ha cobrado la vida de miles de personas alrededor del mundo y que se sigue expandiendo a una velocidad no esperada.

Los números del virus

La decisión fue tomada luego de evaluar el avance de esta enfermedad que comenzó en China y que rápidamente ha llegado a casi todos los continentes del globo terráqueo.

De acuerdo con el reporte más reciente de la OMS, hasta esta mañana se tenían registrados 118 mil 381 casos de contagio confirmados en 114 países, mientras que el número de muertes asciende a 4 mil 292 personas.

Si el problema se entiende por nación, tenemos que China se mantiene como el país más afectados con más de 80 mil casos, seguido por Corea del Sur (7 mil 755 contagios), Francia (mil 774 contagios), España (mil 639 contagios), Alemania (mil 296 contagios) y Estados Unidos (696 casos). Cabe destacar que México apenas cuenta con 7 personas infectadas, cifra que dista mucho de los números antes mencionados.

La alerta sanitaria ha tenido especial efecto en el consumidor, mismo que ante la pandemia ha buscado maneras de garantizar tanto su salud como el abasto de los productos que necesita para sortear su día a día.

Compras de pánico y productos de interés

Algunos datos de referencia dan claridad al tema. Hace apenas dos semanas, a nivel global, las búsquedas del término “Lysol” en Google se han incrementado de manera importante desde principios de este año, registrando picos de especial actividad en fechas que coinciden con la publicación de nuevos países infectados o comunicados importantes por parte de las autoridades alrededor de la enfermedad.

Entre los países más interesados en el término durante los últimos meses, destacan Ucrania, Indonesia, Rusia, México y Colombia.

De igual manera, es importante reconocer que entre los temas relacionados el concepto “coronavirus-virus” ocupó la segunda posición con sin incremento puntual.

El fenómeno se replicó con la marca Clorox, misma que en el mercado mexicano, luego de que se confirmara el primer caso de contagio en el país, repuntó en el interés de las búsquedas en línea.

De acuerdo con estimaciones y gráficas entregadas por Google Trends, el interés por la marca se elevó de manera importante, incluso por encima de otras marcas.

Las búsquedas y temas relacionados dejan en claro en donde está el interés de las audiencias: la constante es la búsqueda de productos que prometan desinfectar superficies y garantizar entornos, en la medida de lo posible, libres de virus que afecta a gran parte del mundo.

Lo anterior provocó una ola de compras de pánico en donde todos los productos relacionados con la prevención (gel antibacterial, desinfectantes y tapabocas, por ejemplo) desparecieron de manera casi inmediata.

La crisis de…¿papel higiénico?

Lo cierto es que en este escenario de compras de pánico se ha detectado un compartimiento peculiar en el consumidor.

En diversos países afectados de manera especial por el coronavirus, los estantes de papel de baño ahora lucen vacíos.

Reportes en redes sociales y de los propios puntos de venta hablan de un interés particular de los compradores por garantizar la existencia de este producto en sus alacenas ante la ahora declarada pandemia.

De la misma manera que sucedió antes con Clorox o con Lysol, el interés de los internautas por este producto se ha disparado de manera interesante, tendencia que llama aún más la tendencia cuando en los temas racionados el primer concepto que se lee es “crisis”.

Pero ¿cómo se explica este fenómeno? La realidad es que muchos especialistas coinciden en que se trata de una relación psicológica del consumidor hacia el producto.

Aunque es probable que de poco sirva un rollo de papel higiénico para evitar el contagio, este insumo representa el control sobre la sanidad que el consumidor demanda ahora mismo.

“Cuando la gente se entera del coronavirus, tiene miedo de perder el control. Y el papel higiénico se siente como una forma de mantener el control sobre la higiene y la limpieza”, cuenta Niki Edwards, científica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Queensland.

Otros especialistas indican que el fenómeno también puede ser una respuesta a lo difícil que puede ser sustituir este producto ante un posible desabasto del mismo.

Algunos lo aprovechan

Aunque estas dos premisas podrían explicar el comportamiento del consumidor, la realidad es que no queda nada claro. Sin embargo, lo que es un hecho es que estas compras descontroladas por quedarse con el “último rollo” ya se han visto en otras desgracias a gran escala. Por ejemplo, en Australia luego de las inundaciones de 2010, el primer producto que se agotó en los supermercados fue el papel higiénico.

El inusual comportamiento se ha presentado como una oportunidad no sólo para las marcas que se desarrollan en el sector, sino también para otras tantas que tienen como objetivo presentarse como una solución real para sus públicos meta.

El ejemplo más reciente al respecto fue lo hecho por el diario australiano NTNews, mismo que con sede en Darwin y ante la escasez del que ha sido llamado el “producto estrella del coronavirus imprimió ocho páginas adicionales para proveer de papel a la población.

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