No hay crisis para el comercio electrónico (el único canal que se salva)

En 2018, la facturación del comercio electrónico creció un 50% en la Argentina. A pesar de la crisis económica y de la alta inflación, el canal online es el único que sigue en ascenso.

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Imagen: Bigstock

El consumo en la Argentina está pasando su peor momento en años. Las ventas en los supermercados no para de caer, lo mismo que en los grandes shopping, donde numerosos comerciantes ya no saben cómo hacer para mantener abiertos sus puntos de venta.

En paralelo, los números macroeconómicos no son buenos: la inflación del año pasado trepó al 47,6 por ciento (la mayor en 27 años), el PBI cayó por tres trimestres consecutivos y el nivel de la actividad industrial es el peor desde la crisis de 2002.

En ese contexto adverso (que incluye un préstamo del FMI por 57.000 millones de dólares), hay un canal que parece poder escapar a ese desastre: el comercio eléctrónico.

“Pese a que las condiciones desmejoraron, la facturación del comercio electrónico en el año 2018 resultó 51,5 por ciento superior al año anterior, con un incremento del 1.500 pesos en el ticket promedio (equivale a unos 38 dólares)”, publicó Comercio y Justicia.

En total, el comercio electrónico en Argentina en lo que respecta a la venta minorista alcanzó 206.000 millones de pesos, un fuerte crecimiento frente a las del año anterior, que fueron 136.000 millones.

Eso en términos nominales (sin tener en cuenta la inflación), ya que si se contempla la suba de precios promedio en el país, el crecimiento real fue del 4 por ciento.

Si el cálculo se hace en relación con el dólar, la diferencia entre ambos años es de un crecimiento de 37,4 por ciento.

En paralelo, hay que decir que el canal tradicional de ventas minoristas, en paralelo, no logró salvar el año, ya que las ventas no superaron el 25 por ciento a valores corrientes, lo que significa que estuvieron más de 15 puntos porcentuales por debajo de la inflación de 2018.

Según los datos de Alejandro Prince, analista del sector, el porcentaje de compradores en línea también tuvo una fuerte suba: del 67,6 por ciento del total de usuarios de Internet en Argentina en 2017, pasó al 78,2% el año pasado.

El gasto anual por comprador también creció: pasó de 5.484 a 7.079 pesos, entre 2017 y 2018.

Y el mercado podría haber crecido más si no hubiera sido por el alto interés de las tasas que propició la Nación para contener la suba del dólar. La tasa de referencia del Banco Central llegó a tocar el techo de los 70 puntos porcentuales. Según Prince, el aumento de las tasas de interés hizo que los planes y las compras en cuotas con tarjeta cayeran fuertemente.

Esto hizo que durante el CyberMonday de 2018, por ejemplo, los usuarios eligieran pagar las compras en menos cuotas. En los viajes, uno de los rubros que mejor performance tuvo en 2018, la mitad se abonó en un solo pago y “prácticamente no hubo operaciones de 12 y 24 pagos”, dijo el especialista, de acuerdo con lo que publicó El Economista.

Otras prioridades

La caída en el consumo masivo en la Argentina se siente especialmente en los sectores de menores recursos, debido a que se registró en los últimos años una importante suba de las tarifas de los servicios públicos, en especial del gas natural (1.000% en cuatro años) y de la energía eléctrica (más del 600% en algunas provincias).

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Todo esto mermó el poder de compra de los argentinos de los estratos más bajos, que deben priorizar el pago de los alimentos y de los servicios esenciales, por sobre otras compras.

El tema es simple: cuando aumentan los productos de consumo masivo (alimentos, bebidas, limpieza) los que más sufren son los hogares de bajos recursos. Esto es porque en ese estrato social, el consumo masivo es el principal gasto: destinan el 57% de sus ingresos. Lo poco que les queda, se va en gas, luz, agua y transporte.


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