En la colaboración anterior acordamos que los comunicadores debemos construir narrativas que ayuden a la gente a continuar hacia delante, una vez que los semáforos verdes se enciendan en el mundo.

Los pueblos siempre han necesitado de líderes que los motiven a la acción. Hay unos que destacan más que otros, que se vuelven leyendas, y a quienes solemos recurrir cuando por ejemplo buscamos una frase para reforzar algún discurso en materia de comunicación política como es el caso de Winston Churchill o del propio Barack Obama.

Hablando de divisas y epopeyas, viene a mi memoria el guion de la película de Will Smith “Soy Leyenda del año 2008”, que nos lleva a imaginarnos escenas complejas cuando una plaga creada por el hombre está totalmente fuera de control y que el personaje, Robert Neville, pasa a la posteridad porque encuentra la cura para esa emergencia sanitaria que sería clasificada como de… ¿ficción?…. ¡ya no estaría tan seguro de esto!

Hay temas de los llamados “hechizo” que son atractivos para todos los públicos y que despiertan emociones y una unidad social inquebrantable. El deporte es un buen ejemplo de esto. Nada cohesiona más a un sociedad que la afición en torno a un equipo deportivo, pues en él, se encuentra la identidad que proporciona la credencial de miembro activo y la satisfacción de portar los colores de su uniforme. No existe algo más poderoso que una coalición de aficionados en donde convergen personas de todas las edades y círculos sociales que brincan sin parar en una duela, estadio o gimnasio, vitoreando a su ídolo.

Michael Jordan es el caso.

Mister Air Jordan ganó dos tricampeonatos con los Toros de Chicago en 8 temporadas. Es ya una leyenda. MJ, como también se le conoce, jugó 15 años al mismo ritmo de juego con una anotación promedio de 30 puntos por partido. Es un atleta que está en la lista de los 12 basquetbolistas más ganadores de la historia, y ahora, además como un destacado hombre de negocios. Inició su carrera en 1983 y se retiró en 1998.

Es de suma relevancia que Jordan vuelva hoy a ser noticia formando parte de una red temática de calidad, y más bajo estos tiempos que vivimos dado que proporciona inspiración, esperanza y entretenimiento a la población sobre todo de jóvenes que no le vieron jugar.

La mini-serie titulada “El último baile” (The Last Dance), narra la historia de Air Jordan, y le hace justicia a este competitivo deportista que siempre quería ganar hasta en las canicas; su altura de 1.98 metros no es la de un jugador alto para este deporte, más la grandeza de espíritu y liderazgo que posee, alcanza cientos de kilómetros y rebasa a la mayoría de sus contemporáneos. A todo lo anterior se le llama liderazgo.

¿Cómo un hombre- marca con dotes de comunicador puede beneficiar a la ciudad en donde juega su equipo?

Revisemos estos conceptos y cómo se relacionan con nuestro invitado de esta semana.

Liderazgo. Persona que adopta una conducta de liderazgo. Es el centro de la estrategia. Michael Jordan representaba este rol.

Capacidad de comunicación y motivación. Jordan diseñaba el mensaje para cada juego e influía en todo el plantel incluyendo a Phil Jackson el head coach.

Habilidad para la organización. El juego es el más rápido de los llamados de conjunto (el deporte ráfaga), y se requiere una formación de defensa y ofensiva bien dominada que ellos llamaban “el triángulo”, que se estructuraba en torno a MJ.

Finalmente, la ciudad de Chicago dentro del espectro marca-ciudad, sin duda tomó mayor relevancia sobre todo para el turismo durante la época de los noventas, toda vez que ahí radicaba una de las más grandes estrellas de su firmamento, el líder Michael Jordan.

Nos encontraremos más adelante.

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