Música y tecnología: la sinergia del futuro

Imagen: Captura del videoclip Björk: Tabula Rasa.
  • De acuerdo con Statista, los ingresos del mercado de la música digital en lo que va del año ascienden a 13 mil 175 mdd a nivel mundial.

  • Hoy existen 872 millones de usuarios de plataformas por streaming y se espera que para 2023 esa cifra crezca en 12 por ciento.

  • En 2018, los servicios de música por streaming superaron en ganancias a las ventas de discos físicos, según la IFPI.

Instrumentos futuristas como la segulharpa electromagnética o el violín piezoelectric, experiencias en realidad virtual y apps en lugar de discos son algunas de las tendencias que actualmente imperan en la industria musical, que el año pasado generó 19 mil 100 millones de dólares a nivel mundial, casi la mitad de ellos provenientes de descargas digitales y música por streaming, de acuerdo con el Global Music Report 2019, elaborado por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés).

Cada vez son más los artistas que apuestan por componer, producir e interpretar su trabajo desde distintas plataformas tecnológicas. Artistas y bandas como Muse, Massive Attack, Radiohead o Björk son botones de muestra de lo que la tecnología puede hacer para transformar la experiencia de ir a un concierto o escuchar un disco.

En 2011, por ejemplo, la artista islandesa Björk, en colaboración con Apple, creó Biophilia, la primera aplicación inteligente de la historia en ser considerada una obra de arte, luego de que el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York la incluyera en su prestigiada colección. Ella fue la que comenzó la tendencia de pensar en experiencias multimedia en lugar de conciertos y en apps en lugar de discos.

Si bien Biophilia también es un disco normal, es necesario descargar una app para vivir la experiencia completa. Esta aplicación fue desarrollada por científicos de la Universidad de Islandia e incluso hubo escuelas en Los Ángeles y París que la incluyeron en sus programas educativos para demostrar la estrecha relación entre música, ciencia y tecnología. Algo que, a su manera, Pitágoras enseñó hace miles de años al afirmar que la música no es otra cosa que números ordenados. El disco fue compuesto parcialmente en un iPad y en él se usó por primera vez la bobina de Tesla como un instrumento musical. En su actual gira Cornucopia, Björk usa instrumentos rarísimos como la segulharpa electromagnética, el violín piezoelectric o el xilosynth, que parecen sacados de una película de ciencia ficción.

No es el único caso. Muse ha hecho lo propio con su gira Simulation Theory, en la que recogió narrativas futuristas de cintas como Blade Runner para diseñar una gira con robots gigantes en el escenario, así como videoclips en realidad virtual que fueron realizados con apoyo de Microsoft.

La música no sólo se siente: también se ve

¿Quién no recuerda una canción más por su video que por su letra?

Aunque lo visual siempre ha estado estrechamente ligado a lo musical, al menos en los géneros pop, ya quedaron atrás los tiempos de MTV. Los artistas ya no se conforman con grabar un videoclip: ahora quieren sumergir a su público en una experiencia inmersiva que, de ser posible, consienta a todos los sentidos.

Las artes visuales se han incrustado como nunca en los conciertos en vivo. Murcof, DJ mexicano y fundador del grupo de música electrónica Nortec Collective, ofrece presentaciones con un espectáculo muy particular: a través de un algoritmo, cada nota y cada beat tienen un patrón visual en específico, entretejiendo así un show audiovisual sin precedentes.

La misma Björk, a sus 53 años, se ha valido de recursos visuales que sorprenden hasta al más estupefacto. Se trata de animaciones del artista alemán Tobias Gremmler, quien en 2016 fue contratado por la International Guoshu Association de China para llevar los movimientos del kung fu a la tercera dimensión y a la realidad virtual.

Si se espera que dentro de cuatro años haya 978 millones de personas de entre 25 y 34 años que escucharán música desde plataformas digitales, según Statista, las compañías disqueras, los artistas, las agencias y los managers tendrán que diseñar nuevas estrategias de comunicación que permitan acercarse a los nativos digitales no con la típica promoción de canción-videoclip, sino con una vivencia virtual y tecnológica acorde al siglo XXI.