Sin duda, uno de los grandes cuestionamientos que comparten tanto los emprendedores como las grandes empresas es cómo saber si un negocio será exitoso o bien fracasará. En mercados como el mexicano, esto tiene especial relevancia para los negocios si consideramos las altas tasas de fracaso que giran alrededor de los proyectos de emprendimiento.

Por ejemplo, mientras que en naciones como Colombia, el 41 por ciento de los emprendimientos subsiste al segundo año de vida, lo que quiere decir que 59 por ciento de ellos no, en México el 75 por ciento de las startups cierran operaciones luego del segundo año de existencia, lo que implica que apenas el 25 por ciento de ellas se mantiene, según cifras del Instituto del Fracaso.

Las razones por las que un negocio falla pueden ser diversas así como variables en función de muchos elementos propios de cada proyecto; sin embargo, existen indicadores comunes que vale la sea considerar.

De acuerdo con el Instituto del Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera, después de la falta de ingresos que fue citada como la causa de fracaso más frecuente entre los emprendedores (con el 65 por ciento) seguido de la falta de indicadores u objetivos del negocio (48 por ciento), planeación deficiente (44 por ciento) y problemas en la ejecución o fallas en la hipótesis de negocio y oportunidades de mercado (43 por ciento). 

El primer paso para solucionar dichos contratiempos está en el método de las tres T’s . Así lo indica Ryan Holmes, inversor y fundador de Hootsuite, quien afirma que la clave para convertir una idea en un negocio millonario comienza al atender tres principios básicos.

En este sentido, considerando un documento publicado por Holmes en su cuenta de LinkedIn, compartimos lo que debes saber sobre el método de las tres T’s y sus componentes:

Primera T: Talento

Las buenas ideas de negocio pueden encontrarse en todos lados y desde cualquier lugar; sin embargo, las personas con el talento necesario para transformar las ideas en innovación y, por tanto, en negocio son una en un millón.

“Al evaluar un negocio siempre empiezo analizando al emprendedor y al equipo detrás del esfuerzo. Para mí es primordial que haya una dedicación fanática”, detalla Holmes, quien a su vez afirma que tener una masa crítica de emprendedores “capaces de hacer” es fundamental en cualquier empresa.

Segunda T: Tecnología

Tan es un error pensar que la tecnología es un negocio o una idea brillante por si misma, como también lo es alejarse y explorar poco el campo a favor de cualquier emprendimiento.

Las herramientas ahora disponibles cuando son bien empleadas, permiten reducir costos e incrementar productividad, combinación que es fundamental para cualquier empresa.

En sus palabras, “las tuercas y los pernos del código y la ingeniería en sí son tan importantes como la ‘idea de negocio’, si no más”.

Tercera T: Tracción

Una idea o innovación jambas podrá ser un negocio si no es atractiva para los clientes. Hablamos de usuarios reales que estén dispuestos a dar algo a cambio (un pago) por lo que ofrece dicho emprendimiento.

“Parte de la tracción es tener un plan viable para hacer correr la voz entre los clientes”, afirma el creador de Hootsuite.

En este sentido, Holmes habla del valor e importancia que tiene la publicidad y el conocido factor K, una cifra que tiene en cuenta la cantidad de usuarios nuevos que llega al producto invitado por un usuario existente.