Mala competitividad global, ¿mala imagen ante el mundo?

A pesar de que el gobierno federal presuma políticas que buscan un nivel de competitividad ante las demás naciones del mundo, nuestro país cayó dos lugares en el Índice de Competitividad Global 4.0, 2018, del Foro Económico Mundial

A pesar de que el gobierno federal presuma políticas que buscan un nivel de competitividad ante las demás naciones del mundo, nuestro país cayó dos lugares en el Índice de Competitividad Global 4.0, 2018, del Foro Económico Mundial, en cuyo ranking ocupamos el lugar 46 de 140 países.

Dicho índice refleja las condiciones económicas, nuestro mercado laboral y el desarrollo de oportunidades, pero también el capital humano, el pensamiento crítico, la innovación y la resiliencia, factores en los que, a pesar de grandes avances que hemos logrado, no nos alcanzan para cumplir los estándares del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

Uno de las razones del porqué México no puede ascender en tan importante ranking y, por el contrario, decae en posicionamiento, es la problemática de la corrupción que por décadas ha permeado la forma en que hacemos negocios en este país.

Sin embargo, la razón de que no logremos escalar satisfactoriamente en niveles de competitividad tienen que ver con otros factores, además de la corrupción. El WEF indicó que, otras patas de las que cojea nuestra economía son las debilidades en el mercado laboral (donde ocupamos el lugar 100), dificultades para atraer una fuerza laboral satisfactoria y la rigidez del mercado laboral.

El punto anterior contrasta con los testimonios de muchos de los emprendedores que montan sus negocios en nuestro país y aseguran que, pese a lo que se cree, emprender y hacer negocios en México es más fácil en México, en comparación con otros países, incluyendo España o Argentina.

El WEF también evalúa factores como las instituciones de cada país. En nuestro caso, como era de imaginarse, también fueron evaluadas negativamente, por la corrupción que las rige, la violencia y el aumento de homicidios, que, de acuerdo con cifras oficiales, alcanzan los 19.3 por cada 100 mil habitantes.

Pero, además de los altos índices de corrupción y violencia que merman nuestras expectativas en competitividad y ahuyentan la inversión extranjera ¿en qué otro sector se ve afectado México tras estas noticias negativas? Paradójicamente hay algunos que no reciben afectaciones directas, pues las cifras no lo reflejan.

Un ejemplo muy representativo es el sector turismo, en el que México sigue siendo una potencia mundial. En 2017 el país registró una cifra récord de 39.3 millones de turistas, situación que trajo ingresos por 21,300 millones de dólares, de acuerdo con cifras del gobierno federal.

Aunque el índice del WEF no favorece nuestra imagen a nivel global, las cifras de atracción al turismo siguen siendo positivas, y a pesar de las reiteradas alertas de seguridad que lanza Estados Unidos para evitar ciertos destinos de México, turistas de todo el mundo prefieren ignorarlas y eligen a México como uno de sus destinos favoritos.

Aunque la corrupción y la inseguridad son factores decisivos para el nivel que ocupamos en el mencionado ranking y en otros similares, nuestro país sí es competitivo en otros factores que deberían de llenarnos de orgullo y ser detonantes para un crecimiento integral. El WEF reconoció que nuestro país está bien posicionado en aspectos como tasa de electrificación, índice de competitividad y transparencia presupuestaria. No quiero pensar cómo estarán otros países en este último factor.