Los jóvenes trazan el límite del cambio climático

Como en otras grandes causas socioeconómicas y culturales, las generaciones más jóvenes están siendo instrumentales en la lucha por el cambio climático

Ayer se llevó a cabo en Nueva York la Cumbre sobre la Acción Climática 2019, a la que el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, convocó a líderes para que asistieran y presentaran planes concretos y realistas para sus países, en busca de disminuir 45% las emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos 10 años, hasta llegar a cero en 2050.

Sin embargo, esa meta tan ambiciosa parece aún muy distante en las políticas públicas. En efecto, un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) destaca que entre 2014 y 2019 se registró el periodo de mayor temperatura de la historia.

Por lo anterior es que el nivel del mar se ha elevado significativamente: desde 1993 hasta la actualidad se ha tenido un promedio de 3.2 milímetros por año, pero entre 2014 y 2019 ya es de 5 milímetros. Asimismo, la disminución del hielo de la Antártica y de Groenlandia hará aún más pronunciado ese problema. Ha ocurrido que el hielo marino en periodo invernal ha tenido sus cifras más bajas de 2015 a 2019; por ejemplo, en la Antártica la cantidad de hielo derretido ha aumentado en seis veces desde hace cuatro décadas.

Esto es porque se alcanzaron nuevos máximos de emisiones de CO2 (37 mil toneladas el año pasado), por lo que el carbono debe ser reducido drásticamente de manera inmediata.

Hay ecologistas, como Bill McKibben, que consideran que pueden permanecer sin explotarse ni quemarse el 80% de las reservas de combustibles fósiles. Incluso argumentan que puede resultar económicamente más beneficioso que continuar como hasta ahora.

Así, se han generado fuertes y duraderas olas de calor, numerosos incendios, ciclones tropicales, inundaciones y sequías, lo que ha afectado ecosistemas, comunidades y economías del mundo entero.

Tras esos datos tan contundentes y ante la negligente reacción de muchos gobiernos y de grandes empresas, la acción de ciudadanos y de la sociedad civil es cada vez más valiosa. Hoy podemos ver un movimiento cada vez más amplio y enérgico entre los jóvenes, entre quienes ha pasado a ser un símbolo la adolescente sueca Greta Thunberg, quien adquirió celebridad por realizar un paro escolar contra el cambio climático y que después ha desarrollado muchas otras actividades de inconformidad en diversos foros.

Muchos estudiantes se han dado cita en Nueva York para protestar por el exceso de retórica y la falta de acciones concretas contra el cambio climático. Esas expresiones de inconformidad se han ido multiplicando en diversos países, incluido México.

El viernes pasado iniciaron las protestas, básicamente juveniles, en alrededor de un centenar de países, bajo el lema Fridays For Future, en las que estudiantes dejan de acudir a las aulas (inspirados en el ejemplo de Thunberg) para asistir a manifestaciones. Con esas movilizaciones iniciaron las actividades de la Semana Global por el Futuro, que concluye el próximo viernes.

En nuestro país hubo marchas en Ciudad de México, donde participaron estudiantes de educación superior con consignas como “¡No hidrocarburo, queremos un futuro!” (según un estudio de Carbon Disclosure Project, Pemex es la séptima compañía más contaminante del mundo en 2015 con 1.9%), mientras que en Guadalajara cientos de manifestantes incluso demandaron al gobierno y congreso del estado que Jalisco sea declarado “zona de emergencia climática”.

Entre las proclamas del movimiento se encuentra uno clave: “Unirse en torno a la ciencia”. Y es que, ante los negacionistas del cambio climático y las supercherías que lo intentan explicar como un acto natural y hasta extraterrestre sin tomar en consideración la mano del hombre, es básico reivindicar la actividad de los científicos, quienes coinciden en señalar la urgencia de planear y ejecutar acciones antes de que los daños por el calentamiento global sean irreversibles.

Esos reclamos de los jóvenes del planeta han sido reconocidos incluso por Jennifer Morgan, la directora ejecutiva de Greenpeace, quien ha dicho que ellos están colocando los reflectores “sobre la forma irresponsable en que los adultos están enfrentando este problema, lanzan una luz sobre lo rezagados que vamos y lo que tenemos que hacer en tiempos cada vez más cortos. Es un reclamo a tener la oportunidad de gozar un futuro estable”.

El movimiento juvenil ha adquirido tanta relevancia que en la Cumbre una de las oradoras principales fue Greta Thunberg. Concluyó su intervención de la siguiente manera: “No dejaremos que se salgan con la suya. Aquí y ahora es donde trazamos el límite. El mundo se está despertando y el cambio está llegando, les guste o no”.

Ojalá así sea.