Llegó el momento de hacernos algunas preguntas como ciudadanos

El 19 de septiembre en la Ciudad de México es el día en que más gente ha muerto, más gente ha perdido a familiares y amigos, pero al mismo tiempo, es el día en que más héroes han surgido para salvar a la ciudad.

Como ya es costumbre en desastres naturales en el país, el gobierno fue rebasado por la situación y también como ya estamos acostumbrados, la gente salió a la calle a ayudar, a entregar su tiempo, su cansancio, su dinero y su sudor para que personas desconocidas pudieran vivir.

El 19 de septiembre la ciudad fue un caos; después del sismo comenzó una verdadera odisea para quienes vivimos en la Megalópolis, porque al mismo tiempo que desalojaban edificios, comenzábamos a ver humo en las calles provocado por los derrumbes, comenzaban los bloqueos en las calles y los padres buscaban desesperadamente ir por sus hijos a las escuelas. Ese día un trayecto de media hora llegó a tomar hasta 3 o 4 horas porque todo se descontroló.

Ante la falta de coordinación del gobierno, los ciudadanos sin esperar a que una autoridad tomara acción, empezaron a remover escombros para sacar a las primeras víctimas; los vecinos, compañeros de trabajo, maestros y compañeros de clase fueron los primeros rescatistas que sacaron personas con vida. No habían pasado ni tres horas del sismo y ya habían instalados centros de acopio y albergues improvisados en la calle donde se recibían a los damnificados.

Las tiendas de autoservicio y clubes de precio se veían llenos de gente comprando agua, comida enlatada, pilas y alimentos en general, no para acaparar y tener en sus casas, las compras ese día fueron para donar, para entregarlas a desconocidos que lo necesitaban.

Fue tal la cantidad de gente buscando ayudar y el flujo de información en redes sociales era tan grande que se desbordó la situación, al grado que una necesidad de comida o materiales llegaba a atenderse tres o cuatro veces y donde realmente no había ayuda no se atendió. Ante esta saturación de información, de nuevo no fue el gobierno quien puso orden, fueron los mismo ciudadanos los que encontraron la manera de informar de manera puntual pero verificando la valides y urgencia de cada solicitud.

Mientras aparecían noticias de desvíos de ayuda y etiquetado de paquetes por parte de gobiernos locales, la sociedad organizó su propios centros de acopio, donde hasta el día de hoy se administra la ayuda para gente que perdió su casa y está viviendo en la calle porque no quiere ir a un albergue. Hoy grupos de psicólogos atienden a víctimas, organizaciones de magos, payasos, cuenta cuentos y animadores están visitando albergues para alegrar a los niños, familias enteras y amigos se reúnen diario a cocinar cientos de comidas calientes para los socorristas y voluntarios, vecinos de las zonas afectadas abren sus casas para quienes necesitan descansar, comer o cargar su celular.

Lo anterior no es la reseña de una película de súper héroes, es la reseña de lo que los Chilangos y quienes vivimos en esta ciudad podemos hacer cuando nos organizamos y pensamos en un objetivo común. Hoy que nos demostramos que podemos lograr todo eso juntos, que tal si no nos detenemos aquí y ahora avanzamos con esa misma fuerza para lograr que los partidos políticos empiecen a pensar en el pueblo, que la policía sea confiable, que los gobernantes trabajen para quienes gobiernan. Es momento de hacernos preguntas como: ¿Necesitamos realmente 500 diputados?, ¿A donde se va el dinero destinado a los partidos políticos?, ¿Necesitamos tantos partidos políticos? etc.

El conocimiento que no se comparte, pierde por completo su valor

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CEO de la agencia Mente Digital, Presidente de la American Marketing Association capítulo México, maestro certificado por la universidad de California en San Diego, investigador incansable y apasionado del marketing y el social media *Las columnas de opinión reflejan el pensar individual y gustos personales de los columnistas, los cuales no necesariamente son compartidos por el equipo Merca2.0.