¿Les ha explicado a sus hijos la pandemia por el coronavirus?

La pandemia del coronavirus (COVID-19) ha causado no solo temor por la salud e incertidumbre por la economía en general y por la individual, sino también un mar de ansiedad para los más pequeños de la casa: niños y adolescentes.

A decir de los expertos, como del Hospital General de Massachusetts, este grupo de edad, de los más pequeños, necesita, sobre todo, saber si están a salvo, si sus padres también y cómo esta situación les afectará su vida cotidiana.El mejor consejo no es ocultar nada ni hablar por lo bajo, como se hacía antaño. Por el contrario, es necesario hablar con nuestros hijos sobre sobre la pandemia del coronavirus, tomar al toro por los cuernos y abordar estas preocupaciones.

A continuación, van algunos consejos de expertos sobre cómo interactuar con niños de todas las edades para ayudarles a mantener la estabilidad emocional durante la crisis, seguido por una guía de orientación sobre cómo adaptar conversaciones para niños de diferentes edades.

  1. Lo primero es controlar la ansiedad, pues esto es algo que los niños y adolescentes perciben con facilidad, lo que hará que aumente el estrés en casa de forma innecesaria. Para ello, habrá que documentarse antes en fuentes confiables, tanto de acciones a nivel social, como de medidas de prevención en casa, como el consabido lavado de manos y evitar saludos y abrazos, entre otras. Hay que hablar con los demás adultos en casa y estar todos en la misma sintonía. En este contexto, no está de más cuidar la salud física, tratando de llevar una alimentación saludable y hacer ejercicios en casa. Cuando los hijos pregunten, hay que abordar el problema diciendo la verdad.
  2. Hay que preguntar a los hijos qué es lo que saben. Ahora que los hijos están expuestos a tanta información, es muy probable que tengan información de este tema de muy diversas fuentes, pero quizá no sean las mejores ni las más veraces, por ejemplo, de youtubers, de ahí la importancia de esta recomendación. Por ello es importante preguntarles dónde han escuchado del coronavirus, con quién lo ha platicado, qué es lo que más lo inquieta al respecto, si hay alguna pregunta que le quiera hacer a usted, etcétera. Con esta información a la mano, podrá ayudarlos de mejor forma a aclarar cualquier duda.
  3. Valide los sentimientos y preocupaciones de sus hijos. No invalide de entrada las preocupaciones de sus hijos, porque todas las preocupaciones son válidas. Quizás les inquiete la salud del abuelo o la de usted mismo, por ejemplo, si sigue yendo al trabajo en transporte público. 
  4. Conteste siempre sus preguntas y ofrezca información nueva. Como a estas alturas no sabemos cuánto durará el periodo de aislamiento social, es muy probable que este tipo de conversaciones sean frecuentes. Es importante que ellos sepan que cuentan con usted en todo momento para cuando necesiten hablar de ello. No está de más reservar un momento del día para hablar del tema con los hijos y saber cómo están emocionalmente. Al final pregunte si todo está claro para ellos.
  5. Predique con el ejemplo. No se pueden estar dando recomendaciones, como lavado de manos, estornudo de etiqueta, aislamiento social, no saludar de mano, limpiar superficies con desinfectantes y demás, si usted mismo no sigue esas indicaciones. Parte de la diversión en familia es aprender a saludar de otras formas que todos podemos inventar. Cuando vea a sus hijos haciendo lo correcto, reconózcalo en voz alta y dígales que no solo cuidan de ellos, sino de los demás.
  6. Ofrézcales tranquilidad. Sus hijos se pueden llegar a preocupar por cómo superará usted esta situación. Aquí el consejo es contar historias reales, de usted o de la familia, de cómo han logrado superar obstáculos. Es importante que tengan conciencia de que en la vida hay situaciones difíciles, pero que la mayoría pueden superarse si se trabaja en conjunto por superar ese momento. La idea es forjar resiliencia y esperanza.
  7. No culpe a otras personas. A veces sentimos que todo se derrumba y nos da por culpar al primero que pasa por nuestro camino. No es lo mejor en medio de una crisis sanitaria como la actual y menos hacerlo en términos de raza o clases sociales. Nunca refuerce estereotipos negativos.

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