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Las redes sociales, la caja de Pandora, segunda reflexión

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La semana pasada me tomé una cervezas con un viejo amigo de la infancia. Tiene más de cuarenta años y lleva casado cerca de diez años. Me buscó desde hace mucho tiempo porque quería hablar conmigo de un problema muy serio de su matrimonio. Está enamorado de otra persona que no es su esposa, ¿Quién es ella?, le pregunté. Y su respuesta me dejó perplejo: “No lo conozco en persona, sólo por Facebook”, ¿Cómo puede estar enamorado un ser humano de un contenido y de fotografías que se generan en Facebook?, pues este tipo de fenómenos de la vida digital ya están pasando más frecuentemente de lo que pasamos. Muchos terapeutas lo pueden comprobar.

La semana pasada me tomé una cervezas con un viejo amigo de la infancia. Tiene más de cuarenta años y lleva casado cerca de diez años. Me buscó desde hace mucho tiempo porque quería hablar conmigo de un problema muy serio de su matrimonio. Está enamorado de otra persona que no es su esposa, ¿Quién es ella?, le pregunté. Y su respuesta me dejó perplejo: “No lo conozco en persona, sólo por Facebook”, ¿Cómo puede estar enamorado un ser humano de un contenido y de fotografías que se generan en Facebook?, pues este tipo de fenómenos de la vida digital ya están pasando más frecuentemente de lo que pasamos. Muchos terapeutas lo pueden comprobar.

Estamos entrando en una completa vida digital, vivimos en Beta, conectados todo el tiempo. Esto es un fenómeno que está tomando mucha fuerza. La realidad es que en las grandes ciudades y en algunos segmentos, estamos viviendo grandes porcentajes de nuestras vidas en tiempo Beta, en digital y en la no realidad. Conectados a nuestros dispositivos, imaginamos, pensamos que vivimos y sufrimos. Qué pérdida de tiempo. La vida está afuera y lo digital es tan sólo un complemento de nuestra vida que las arropa y las hace explotar y surgir. Dejemos de engañarnos y comenzamos a vivir en tiempo real.

También he investigado que esta caja de Pandora -que no sabemos qué es lo que contiene- es capaz de darnos constricción y destrucción. Es posible que nos corrompa o nos reviva, está en nosotros tomar nuestra muerte orgánica y vivir en beta a partir de este momento. Justo ahora que escribo este texto sólo para ustedes, un amigo me denuncia que lo están extorsionando por 600 pesos en un mensaje directo por Facebook, que si no los deposita en un Oxxo, dañarán su reputación y la de su familia por redes sociales. Hoy mismo me encuentro con una foto de amiga de un perfil falso como sugerencia de nueva amistad, ¿Que está pasando? Que los demonios de la caja de Pandora están sueltos. Y tenemos que empezar a combatirlos.

¿Cómo combatir a los demonios de Pandora de la vida digital?

Blinda en lo posible tus perfiles de redes sociales, no se trata de ser clandestino, sólo autoriza quién entra en tu vida y quién no.
No generes contenido en línea y on line, trata de tener un delay de por lo menos 12 horas.
No creas todo lo que de genera en la redes sociales, mucho contenido no es fidedigno y tiene intereses de por medio. Investiga y selecciona lo que apoyas y lo que no.
Aplica el sentido común y usa tu vida digital para sumar, nunca para sustituir tu vida real.

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