• La tasa de rotación laboral anual, en Estados Unidos, es de aproximadamente 11 por ciento con empleados locales

  • Para colaboradores que son refugiados, la cifra es de menos de cinco por ciento

  • Honduras, El Salvador y Venezuela son los países desde donde llegan más solicitantes de asilo a México

Uno de los retos sociales más importantes a escala global es el de los refugiados. En cifras del Banco Mundial, para 2018 había más 25.8 millones de individuos en esta condición a escala internacional. Este volumen no solo es el más alto jamás registrado en la historia. También representa la última estimación de un número que ha escalado rápida y consistentemente desde 2011.

Varias compañías e iniciativas comerciales han decidido actuar al respecto. La agencia FCB Zurich lanzó en 2016 una campaña para protestar contra el racismo. Organizaciones como Peace Collective también han tenido poderosas activaciones, frecuentemente en oposición a la retórica de Donald Trump. Y de acuerdo con INC, compañías UPS, Ikea, Lyft, AirBnB y Starbucks lograron prestar ayuda directamente a los refugiados.

Según la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), a julio 2019 se recibieron 31 mil 355 solicitudes de asilo en el país. La cifra es más del doble del total registrado en 2017. Según la organización Tent, una de las necesidades más urgentes de esta población es obtener un empleo. Y, en su Guía Mexicana para la Contratación de Refugiados y Solicitantes, apunta que las marcas también tienen mucho que ganar al aceptar a estos individuos:

Ayuda a lograr los objetivos de la Agenda 2030

En 2015, miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) prometieron lograr la igualdad de género, el trabajo decente y crecimiento económico y paz e igualdad para todos. Estas metas también incluyen a la población de refugiados, que no suelen disfrutar las mismas oportunidades que los candidatos nacionales.

Permite el desarrollo local

Ciudades como Saltillo Monterrey, Tijuana, Guadalajara y la Ciudad de México tienen grandes comunidades de extranjeros. A las marcas no solo les conviene económicamente desarrollar lazos fuertes con estos grupos. Emplear refugiados también les permite incrementar su clientela potencial.

Los refugiados son colaboradores flexibles y resilientes

Muchos de estos individuos tienen que superar importantes retos para escapar de las situaciones difíciles de sus países de origen. Eso hace que, en el ámbito laboral, también sean mucho más hábiles para enfrentar barreras y adaptarse a los cambios.

Impulsa las metas de diversidad

Todas las compañías deberían buscar que sus organizaciones integren a un mayor número de culturas. Esto les permite que su visión de negocio sea más plural y valiosa. Los refugiados, por su peculiar contexto, son adiciones valiosas a las compañías en este aspecto.

Poseen diferentes habilidades

Muchos puestos de trabajo en México permanecen abandonados por largo tiempo ya que la población local no cumple con los requisitos técnicos o de conocimiento adecuados. Los refugiados, por su diferente contexto cultural, pueden llenar con mayor facilidad algunas plazas difíciles.

Suelen mostrar mayor retención laboral

Uno de los problemas más grandes de las compañías es el alto nivel de rotación. Sin embargo, los refugiados suelen ser más agradecidos con las empresas que los contratan. Esta mayor lealtad también impacta de forma positiva en su nivel de productividad.

Ayuda a posicionar a la marca

Varias compañías, gracias a su posición de ayuda a los refugiados, han recibido buenas críticas del público y la prensa. Contratar a esta población demuestra al entorno un compromiso a largo plazo con este reto social. Y, en consecuencia, tiende a mejorar la reputación de la compañía.

Responsabilidad social

Fuera de todos los beneficios económicos y comerciales tangibles, el mayor impacto de contratar refugiados será en la vida del individuo. Las compañías deberían decidirse a ayudar a esta población no porque van a obtener mejores resultados, sino porque es lo correcto.