• De acuerdo con Gallup, Donald Trump tiene un índice de aceptación del público de 39 por ciento

  • Peace Collective financia sus actividades sociales con la venta de artículos y productos

  • Hasta el momento, el comercial de la organización tiene tres likes por cada dislike en YouTube

El actual presidente de los Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, es un fascinante caso de estudio. No solamente es una representación perfecta del estado sociopolítico que se vive en el mundo occidental. También ha sido una pieza fundamental en la dirección que ciertas empresas han tomado en sus decisiones de negocio. Y su caótico uso de Twitter han dado más de una lección sobre el uso comercial de los medios de comunicación digitales.

De las frases más populares de Trump resalta Make America Great Again. La idea, bordada en gorras rojas, se ha convertido en un ícono de la ideologia del presidente. Y por lo tanto, un sinónimo de sus posturas de odio, discriminación y nacionalismo. Así, destaca la forma en que la organización canadiense Peace Collective utilizó este objeto. En su nuevo comercial, la institución transformó el significado de la oración para presentar un mensaje de paz.

Peace Collective presentó este comercial como la pieza central de su campaña #UnravelHate. En el video, le enseñan la icónica gorra MAGA a un grupo de refugiados e inmigrantes de varios países. Mientras cada uno comenta su historia personal, se puede ver cómo lentamente se eliminan los hilos de la frase. Estos hilos se utilizan para coser la oración “Bienvenidos a Canadá” en un gorro típico del país, que regalan a los entrevistados.

Un comercial que rompe ideas preconcebidas

Hay algo que admirar de Peace Collective con este anuncio y no es su mensaje político. Al utilizar la gorra MAGA para su comercial, la organización efectivamente se apropió y transformó un mensaje “rival”. Más aún, se encargó de subvertir la expectativas tanto de sus entrevistados como de la audiencia. Y en este proceso, definió un mensaje más memorable para su audiencia. Por supuesto, la institución no está haciendo uso de recursos nuevos.

Más de un comercial utiliza las ideas y productos de sus rivales para mandar un mensaje contundente sobre el superior valor de su propuesta. Apple, por ejemplo, emitió una serie de anuncios donde irónicamente se burlaba de Microsoft por lo rápido que se volvían obsoletos sus productos. Por su parte, Samsung lanzó una campaña contra la compañía de Steve Jobs donde, al tiempo que promovía sus teléfonos Galaxy, criticaba a las funciones de los iPhones.

En la subversión de expectativas, Burger King tiene un buen ejemplo. Con su campaña Proud Whoppers, la marca generó gran interés entre su audiencia. Pero cuando el público abría el colorido paquete, encontraba una hamburguesa regular. Otro caso, con intención más comercial, es el de Coca-Cola. Su iniciativa Happiness Machine instaló varias máquinas de la compañía que, en lugar de refrescos, daban comida, flores y globos.