Las fake news, enemigo número uno en las redes sociales

El auge de las redes sociales en el mundo puso en jaque la hegemonía de pensamiento y el monopolio de la información imperante en los medios tradicionales de comunicación. Los ciudadanos encontraron en las nuevas plataformas digitales un espacio para expresar libremente su sentimiento y, además, hacer las veces de comunicadores al producir y difundir información.

Sin embargo, las redes sociales están plagadas de información falsa. Se dice que el 80 por ciento de la información que circula en la red es falsa o no está fundamentada. Mentiras difundidas y/o generadas en redes sociales dejan al margen a los actores más importantes en la generación y divulgación de información como son los periodistas que trabajan en medios tradicionales.

Una fake news es “información falsa, frecuentemente sensacionalista, diseminada bajo el disfraz de reportaje de noticias”. Esta expresión está directamente relacionada con la de bulo que significa “noticia falsa que se difunde, generalmente, con el fin de perjudicar a alguien.” Quienes las difunden ejercen su libertad de manera irresponsable. No hay que creer en lo que escucha, lee o mira y, mucho menos, basar las decisiones que toma en información que es producida y difundida por estos “expertos” en (des)informar. Resulta interesante encontrar que algunas de las personas que difunden informaciones falsas están ligadas directamente a organizaciones con intereses políticos o económicos concretos que nada tienen que ver con informar.

Dice Ricardo Homs, presidente de la Academia Mexicana de la Comunicación, que “las fake news describen un hecho o acontecimiento que tiene posibilidades de ser real. Por tanto, tienen vida y se propagan mientras no sean desmentidas, pero que sólo pueden desmentirse con datos contundentes e imposibles de negar, o bien que sean presentados por alguien con credibilidad incuestionable”

En el terreno organizacional, las fake news pueden afectar la reputación de empresas e instituciones. Rafael Gárate, Presidente de la Asociación de Agencias Profesionales de Relaciones Públicas (PRORP), señala que “la caída en la confianza en empresas, gobiernos y medios de comunicación tradicionales, sumados a la viralidad que hoy generan las redes sociales y los medios digitales, provocan que las noticias falsas afecten a cualquier corporación”.

La consultora AB Estudio de Comunicación elaboró un estudio con la participación de más de 300 profesionales de la comunicación, marketing, gestores de la comunicación y editores de negocios con la colaboración de la Asociación de Comunicadores (AMCO), la Academia Mexicana de la Comunicación (AMDC), la Asociación de Agencias Profesionales de Relaciones Públicas (PRO-RP) y de MERCO, entre cuyos asociados se distribuyó el cuestionario respectivo.

Según este estudio, 2 de cada 10 (22 por ciento) de las empresas no cuentan con ningún tipo de herramienta o protocolo para la gestión de situaciones de crisis de comunicación en general, el indicador se duplica ya que 4 de cada 10 (40.7 por ciento) de las compañías que no tienen un protocolo específico para abordar el reto de un fenómeno de fake news.

Los profesionales de la comunicación encuestados consideran que es altamente probable que se diseminen noticias falsas en internet, 96 por ciento de los encuestados consideran que las plataformas online son vulnerables a difundir noticias falsas. Esto es, la difusión de fake news encuentra un terreno fértil en las redes sociales.

La encuesta encontró que no solo las empresas son afectadas, ya que los medios también están siendo dañados en su credibilidad, especialmente tratándose de canales online y portales de noticias.

La tendencia a desconfiar de las redes sociales como canales propicios a la divulgación de rumores y mentiras es clara: 62.5 por ciento de los encuestados comentaron que en WhatsApp es “extremadamente probable” que se difundan noticias falsas, mientras que 25.9 por ciento dijeron que es “muy probable”, por lo tanto, quienes consideran a WhatsApp como un canal vulnerable ascienden a 88.4 por ciento. En el caso de Facebook 88.6 por ciento, mientras que para Twitter es de 83.4 por ciento.